{"id":12925,"date":"2020-09-17T09:20:59","date_gmt":"2020-09-17T07:20:59","guid":{"rendered":"https:\/\/stadtsprachen.de\/?post_type=stsp_text&#038;p=12925"},"modified":"2020-11-16T12:59:27","modified_gmt":"2020-11-16T11:59:27","slug":"fake-johny","status":"publish","type":"stsp_text","link":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/fake-johny\/","title":{"rendered":"Fake Johny"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pit\u00e1goras era un borracho. No lo digo yo, lo le\u00ed en alguna parte, creo. Pero en realidad, no s\u00e9 por qu\u00e9 me da por pensar en Pit\u00e1goras. O tal vez s\u00ed. Ser\u00e1 porque llevo m\u00e1s de una hora mirando ese cuadro colgado frente a m\u00ed. Siempre pens\u00e9 que era de Klee, pero ahora me doy cuenta que no. De todas formas todos esos 9s, n\u00fameros 9,\u00a0 y esos 6s, n\u00fameros 6, patas arriba, me hicieron pensar en Pit\u00e1goras. (Aunque lo cierto es que si no estuviera donde estoy, seguramente me habr\u00edan hecho pensar en el \u00faltimo nudo sexual, en el que me enred\u00e9 como un sesenta y nueve.) Pero estoy donde estoy , mirando a este cuadro lleno de esos dos n\u00fameros repetidos una y otra vez, con constancia de penitente. Por eso se me ocurre que seguramente es cierto que Pit\u00e1goras era un gran borracho. Los antiguos griegos eran muy dados a todos los placeres, tanto se daban al trapecio matem\u00e1tico, como al vino y a los efebos. Pienso todo esto, porque insisto en mirar al cuadro. Insisto en mirar al cuadro, porque no quiero mirar a mi alrededor. No quiero mirar a mi alredor porque igual me da por hablar en voz alta y maldecir, como cuando entr\u00e9 en esta sala. Entr\u00e9, mir\u00e9 y exclam\u00e9 en voz muy baja (si es que se puede exclamar en un susurro): <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jesus Fucking Lord!<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La sala de espera est\u00e1 llena de jud\u00edos has\u00eddicos obesos. No est\u00e1 llena a rebosar, pero si las salas de espera tuvieran un l\u00edmite de peso como los ascensores, esta con seguridad tendr\u00eda un exceso de peso. De ah\u00ed que para poder sentarme tenga que tomarme unos segundos, para buscar con cautela un asiento vac\u00edo. Tiempo suficiente para encontrarme absurda, plantada en mitad de la sala, donde acabo de maldecir. All\u00e1, al lado del m\u00e1s gordo, aunque no tengo claro cu\u00e1l es el m\u00e1s gordo. Definitivamente no lo tengo claro, pero mi compa\u00f1ero de asiento parece el m\u00e1s joven. Aunque tambi\u00e9n es verdad, que entre tanta ropa negra, tanta barba y tantas gre\u00f1as, no hay forma de adivinarle la edad a nadie. Me siento medio de lado. Me siento medio en el bordillo de un asiento bien c\u00f3modo. Me siento como est\u00e1n sentados los dem\u00e1s, medio mal sentados. Me doy cuenta, en cuanto me siento, que estamos mal sentados, porque todos estamos sentados en la sala de espera de un proct\u00f3logo. Me siento.<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> A pain in the ass. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Me siento frente al cuadro que no es de Klee y lo miro durante una hora por lo menos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se me ocurre que todos los que estamos aqu\u00ed esperando, tenemos el recto hecho un ocho. La idea casi me hace sonre\u00edr, pero en vez de una sonrisa me sale una mueca de contorsionista. Todos compartimos un ocho o varios n\u00fameros ocho, lo cual no es solo un v\u00eda crucis, sino que tambi\u00e9n es una iron\u00eda enorme. Una iron\u00eda tan inmensa, que tiene que ser producto del oxycodine. As\u00ed que vuelvo a repensar la ecuaci\u00f3n: mis compis has\u00eddidos y sus rectos hechos un ocho. El ocho era el n\u00famero estrella de Barrio S\u00e9samo hasta que los ultraderechistas se lo agenciaron para su usufructo. Ahora seg\u00fan estos, dos ochos juntitos, representan dos hs juntitas, que juntitas representan el saludo m\u00e1s aberrante en la historia de la humanidad. No s\u00e9 c\u00f3mo llegu\u00e9 a esta reflexi\u00f3n, pero decido dejar de hacer ecuaciones imprudentes y regresar al cuadro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Observo los n\u00fameros al derecho y al rev\u00e9s. Las palabras sin ton ni son. Me gustan las palabras sin ton ni son. Solo despu\u00e9s de un rato largo me doy cuenta que est\u00e1n escritas en espa\u00f1ol. Me hace gracia que est\u00e9n escritas en mi lengua materna, pero no me sorprende, casi como que me lo esperaba. Me entretengo en buscar la firma del artista, pero lo \u00fanico que alcanzo a distinguir son varios pares de tetas, la puerta de un aula de cuarto grado y una A y una Z, AZ o PAZ. Decido que PAZ debe ser el nombre de la artista y eso me tranquiliza. Despu\u00e9s de un rato de ignorar a mis compis de sala, bajo la mirada y al hacerlo me doy cuenta que tengo un sue\u00f1o terrible. Doblo el cuello y miro los zapatos de mi compa\u00f1ero de asiento. Tienes pies inmensos y unos zapatos negros de cordones, relucientes.\u00a0 Ahora llega una enfermera o una mujer que viste bata blanca y dice un nombre lleno de kas y zetas y uve dobles, y m\u00e1s doble uves y m\u00e1s kas y m\u00e1s zetas. Entonces mi compa\u00f1ero deja el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">National Geographic<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y se levanta rap\u00eddisimo, agil\u00edsimo, mientras lo miro disimulando mi asombro. No imagin\u00e9 que pudiera moverse con tal ligereza. Tomo la revista que reposa en una de esas mesas sin alma, que alguien se dedica a poner en las salas de espera de todo el mundo. Pero antes de abrir el ejemplar, me fijo tambi\u00e9n en los muebles donde se sientan estos se\u00f1ores de aspecto serio. Me fijo en las sillas, los sillones, en los sof\u00e1s, me fijo en las cortinas, en las luces y decido no fijarme m\u00e1s porque siento que me va a dar una sobredosis de fe\u00edsmo. Me centro en la revista pero no consigo evitar mirar de reojo al cuadro. Lo vigilo, se me ocurre que igual cuando no lo observe los 9\u2019s se dar\u00e1n la vuelta y se har\u00e1n 6\u2019s y los 6\u2019s se har\u00e1n 9\u2019s. No entiendo bien por qu\u00e9, pero la posibilidad de ese cambio me inquieta terriblemente.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mirando los n\u00fameros de reojo pienso en Nadia Com\u00e1neci y su 10 perfecto. Fue en las Olimpiadas de Montreal de 1976, cuando Com\u00e1neci ten\u00eda solo 14 a\u00f1os. Dicen que entonces la marca Omega, fabricante de los cron\u00f3metros que se usaban para puntuar a las gimnastas, no hab\u00eda sido programada para mostrar un 10. La puntuaci\u00f3n m\u00e1xima que seg\u00fan los ingenieros de Omega, pod\u00eda alcanzar una gimnasta era 9.99. Unos minutos despu\u00e9s de que Com\u00e1neci terminara su ejercicio, el marcador mostr\u00f3 1.00, en lugar de 10. El p\u00fablico y los mismos jueces quedaron perplejos. El equipo rumano se llev\u00f3 las manos a la cabeza Y por una d\u00e9cima de segundo, la ni\u00f1a Nadia sinti\u00f3 que los p\u00e1rpados le iban a reventar. Luego s\u00ed, un segundo m\u00e1s tarde, las lacrimales estallaron cuando los jueces clarificaron la puntuaci\u00f3n perfecta. Ahora mientras discretamente vigilo el cuadro, me pregunto de qu\u00e9 color se les puso la cara a aquellos ingenieros de Omega, cuando Nadia les parti\u00f3 en mil pedazos su techito de hombrecitos de cristal. Tambi\u00e9n me pregunto c\u00f3mo le ir\u00e1 a Nadia. En alg\u00fan lugar le\u00ed que se vino a vivir a este pa\u00eds. Los n\u00fameros me vuelven a provocar una incertidumbre insoportable, as\u00ed que miro un par de fotos de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">National Geographic<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y luego otra vez miro de soslayo al cuadro. Tambi\u00e9n miro de soslayo a un se\u00f1or has\u00eddico muy gordo y viejo que tiene una nariz fascinante. Me da verg\u00fcenza que se de cuenta que me he enamorado de su nariz. No es la primera vez que me pasa y s\u00e9 d\u00f3nde puede acabar mi obsesi\u00f3n con una nariz. As\u00ed que me obligo a fijarme en las p\u00e1ginas de la revista.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Leo un t\u00edtulo que dice: \u201cFake Feminism: The Best Masculine Hook-Up Tool\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Me pregunto que ser\u00e1 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fake Feminism<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> mientras miro unas cuantas fotos de hombres atractivos, femeninos, algunos con las u\u00f1as pintadas de azul y los ojos un poco maquillados. Un pie de foto dice: \u201cSince Johny (38), started using blue nail polish and defining himself as a queer feminist, his sexual life has improved dramatically. Yet, with his male friends, Johny\u2019s feminism becomes again a locker-room sexist speech\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0 Reflexiono unos minutos sobre la hipocres\u00eda de Johny. Luego reflexiono un poco m\u00e1s y me dan ganas de tomar el metro hasta \u201cPig Heaven\u201d en Mott Street. Me dan ganas de entrar en ese restaurante de Chinatown, donde dicen que sirven las mejores costillas de cerdo de la ciudad y donde s\u00e9 a ciencia cierta que el viejo Lui, (uno de los pinches de cocina emigrado de Shangai en las tripas de un pesquero, hace por los menos 60 a\u00f1os); trafica con armas compradas a polic\u00edas corruptos. Me dan ganas de entrar y comerme unas costillas de Peking a la naranja, y despu\u00e9s negociar con Lui por una de esas pistolas de la NYPD<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> y una caja de municiones. Una caja de doce balas, de esas que usan ahora, que se revientan, explot\u00e1ndolo todo, cuando hacen impacto. Me dan ganas de hacer esa compra, que no ser\u00e1n m\u00e1s de 100 pesos y luego, antes de leer mi <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fortune Cookie,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> llamar al periodista de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">National Geographic<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y preguntarle por <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fake Johny. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Me dan ganas de enredar al gacetillero, de contarle una historia cre\u00edble y urgente, de confundirlo y enga\u00f1arlo sin ning\u00fan pudor. Me dan ganas de embaucarlo como hace Johny, hasta conseguir la direcci\u00f3n de ese feminista de pastel. Me dan ganas de luego irme a Penn Station y tomar un autob\u00fas de Greyhound hasta Baltimore, Maryland, que es donde parece que vive este <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fake Feminist<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de manicura fulera. Me dan ganas de buscar a Johny, encontrarlo y sin ninguna explicaci\u00f3n, mirarle profundamente a los ojos y reventarle los intestinos mentirosos a golpe de Beretta. PAM, PAM, PAM, PAM, PAM, PAM\u2026 Me dan ganas de darle la vuelta al 6 y hacerlo 9: PAM, PAM, PAM. Me dan ganas de sacarle una Polaroid a las v\u00edsceras de Johny, todas desparramaditas por una acera orinada de Baltimore. Luego parece que me dan ganas de vomitar, pero son solo n\u00e1useas de la grasa de las costillas o del oxycodine. Pero s\u00ed que me dan ganas de regresarme aqu\u00ed y de volver a sentarme entre mis compinches has\u00eddicos. Me dan ganas de continuar esperando a que llegue alguien de bata blanca, a pronunciar mi nombre, que no tiene kas, ni uves dobles, ni zetas. Mientras espero, me dan ganas de colgar mi Polaroid con los intestinos reventaditos de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fake Feminist Johny<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, al lado de este cuadro embriagado de Pit\u00e1goras, que a\u00fan est\u00e1 frente a m\u00ed. Mientras espero, vuelvo a abrir el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">National Geographic<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> para no tener que mirar a mi alrededor. Para no tener que vernos a todos mal sentados, en la sala de esta consulta, de este afamado proct\u00f3logo de Park Avenue. Para no tener que recordarle a nadie que a\u00fan me sobran tres balas revienta-entra\u00f1as, y para no tener que exclamar otra vez en voz bajita: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jesus Fucking Lord!<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pit\u00e1goras era un borracho. 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