{"id":14697,"date":"2020-12-04T09:50:52","date_gmt":"2020-12-04T08:50:52","guid":{"rendered":"https:\/\/magazin.stadtsprachen.de\/en\/?post_type=stsp_text&#038;p=14697"},"modified":"2020-12-19T13:07:48","modified_gmt":"2020-12-19T12:07:48","slug":"nochebuena","status":"publish","type":"stsp_text","link":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nochebuena\/","title":{"rendered":"Nochebuena"},"content":{"rendered":"<p>En el \u00faltimo minuto Beatriz y yo hemos decidido celebrar Navidad en mi casa. Finalmente va a conocer a mi pap\u00e1. Es la primera vez que le traigo una novia. Esto en s\u00ed no ser\u00eda un conflicto de no ser porque \u00e9l es especial. Mi padre es un caballo.<\/p>\n<p>Paso por ella para hacer juntos la compra. En el supermercado ya no sobra nada, lo han saqueado todo. De camino a las verduras le digo a Beatriz que habr\u00e1 que improvisar. De repente, veo un manojo fresco de zanahorias grandes y todav\u00eda con rabo. Corro hacia \u00e9l y lo huelo. Tienen olor a tierra. Le encantar\u00e1n a pap\u00e1. Ella no entiende mi felicidad. Sin explicarle nada, tomo adem\u00e1s todas las manzanas que puedo.<\/p>\n<p>Hace much\u00edsimos a\u00f1os, cuando era adolescente llev\u00e9 amigos a casa un par de veces. Se re\u00edan de \u00e9l, de su comportamiento. Con el tiempo, dej\u00e9 de invitarlos y de mencionar su condici\u00f3n. La gente no sabe reaccionar a estas cosas por mucho que les explique. Piensa que les estoy tomando el pelo. Y hoy, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, la estoy llevando a ella. En los anaqueles de productos congelados encontramos un pollo y una lasa\u00f1a. Resignados los compramos y vamos al auto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 vas a hacer con tanta manzana? \u2014pregunta Beatriz.<\/p>\n<p>\u2014Son para pap\u00e1. Tambi\u00e9n las zanahorias.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs un drag\u00f3n vegetariano que es mejor no alimentar con pollo congelado o qu\u00e9? \u2014dice de broma.<\/p>\n<p>Niego con la cabeza. Ella entorna los ojos y ataca de nuevo:<\/p>\n<p>\u2014Seguramente tu padre es un tarado de esos que siempre tienen un hilo de saliva colgando y que desde hace a\u00f1os est\u00e1 anclado a un sof\u00e1 verde despintado.<\/p>\n<p>No digo nada, enciendo el auto. Lo ver\u00e1 por s\u00ed misma. Cuando est\u00e1 nerviosa, le da por decir cualquier cosa, por exagerar las situaciones. Dice que es mejor pensar en lo peor para despu\u00e9s ver que lo que uno tiene que enfrentar al fin y al cabo no es tan grave.<\/p>\n<p>Tiene raz\u00f3n. Pap\u00e1 se puede mover sin problemas. Es autosuficiente o, m\u00e1s bien, podr\u00eda serlo. Sin embargo, esto no se lo permite la gente.<\/p>\n<p>La \u00fanica vez que mam\u00e1 lo ech\u00f3 de casa, yo ten\u00eda nueve a\u00f1os, mi hermano Luis iba a cumplir doce. Pap\u00e1 realmente intent\u00f3 vivir solo. Por desgracia, no lo consigui\u00f3. Sus vecinos lo golpearon y terminaron por mandarlo al hospital. Nos dijeron que nos llev\u00e1ramos a ese depravado. Mam\u00e1 lo acogi\u00f3 aquella vez y lo puso a vivir en el cuarto de Luis, para eso acondicion\u00f3 la habitaci\u00f3n como si fuera un peque\u00f1o corral. All\u00ed lo manten\u00edamos sin salir. \u00c9l no se quejaba, parec\u00eda estar a gusto.<\/p>\n<p>\u2014Entonces, \u00bfno me vas a contar nada de \u00e9l? \u2014pregunta Beatriz.<\/p>\n<p>Desde el inicio, ella se dio cuenta de que algo no estaba bien con pap\u00e1, pero jam\u00e1s me pregunt\u00f3 qu\u00e9 es lo que ten\u00eda ni insisti\u00f3 en conocerlo. En su caso, las referencias a sus padres tambi\u00e9n eran contadas. Casi s\u00f3lo me hablaba de sus hermanos. Es como si hubieran crecido ellos tres solos, sin padres.<\/p>\n<p>\u2014Ya estamos cerca \u2014le aseguro.<\/p>\n<p>De alguna manera, fue por sus hermanos que hoy celebramos juntos. Antes de las navidades me invit\u00f3 a su casa para present\u00e1rmelos. Al principio, rechac\u00e9 su invitaci\u00f3n y arg\u00fc\u00ed que no pod\u00eda dejar s\u00f3lo a pap\u00e1. Me dijo entonces que lo llevara. Y yo sonre\u00ed, la idea de transportar un caballo en metro me pareci\u00f3 entonces muy graciosa. Tuve que decirle parte de la verdad, que pap\u00e1 lleva doce a\u00f1os sin salir de casa. Ella no insisti\u00f3 con sus preguntas y yo me qued\u00e9 muy triste. Ese d\u00eda cuando volv\u00ed y lo vi, se lo cont\u00e9 todo. \u00c9l, de las poqu\u00edsimas veces que ha hablado conmigo desde que es caballo, me aclar\u00f3 que los animales no celebran esas fechas y me arrebat\u00f3 la \u00faltima zanahoria que ten\u00eda en el bolsillo del pantal\u00f3n. Luego no dijo m\u00e1s, pas\u00e9 casi media hora cepill\u00e1ndole el lomo.<\/p>\n<p>Estaciono el coche delante del jard\u00edn. Beatriz parece sorprendida. Quiz\u00e1s pensaba que yo viv\u00eda en un edificio multifamiliar o en una vecindad sin chiste. No esperaba una casita de dos pisos con mucho jard\u00edn y una valla de casi dos metros de alto. Se baja del coche, quiere ver qu\u00e9 hay dentro.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe gusta la jardiner\u00eda? \u2014me pregunta.<\/p>\n<p>\u2014Es por pap\u00e1. Cuando estoy en casa, lo dejo salir \u2014explico y abro la cajuela.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe ayudo con las compras? \u2014me pregunta. Ya quiere conocerlo.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, por favor \u2014contesto un poco nervioso.<\/p>\n<p>\u2014Por fin voy a ver al drag\u00f3n vegetariano \u2014dice y me quita las bolsas.<\/p>\n<p>Abro la puerta de la casa y la hago pasar. En el pasillo huele a heno y a paja, olvid\u00e9 entornar las ventanas. Me disculpo. Escucho a pap\u00e1 resoplar. Beatriz suelta una risita.<\/p>\n<p>\u2014Pap\u00e1 \u2014le aviso mientras pasamos a la sala\u2014, ya llegamos.<\/p>\n<p>\u2014El sof\u00e1 s\u00ed es verde \u2014dice ella.<\/p>\n<p>\u2014Pero no est\u00e1 despintado. Si\u00e9ntate donde quieras. Pap\u00e1 no usa los sillones, ni las sillas.<\/p>\n<p>Lo que me gusta de Beatriz es que me deja verla por dentro. S\u00e9 que est\u00e1 nerviosa, s\u00e9 que le urge conocer a mi pap\u00e1. Toma asiento y pone a su lado las bolsas que lleva. Me acerco y le doy un beso. Luego voy a abrir las ventanas. Huele un poco a excremento.<\/p>\n<p>Pienso en c\u00f3mo ser\u00e1 su reacci\u00f3n, c\u00f3mo vamos a celebrar hoy. Relaciones importantes s\u00f3lo he tenido dos en mi vida. La primera me parec\u00eda perfecta. Ella era tan ocurrente, tan dulce conmigo. Y a pesar del tiempo juntos, sali\u00f3 corriendo en cuanto le mostr\u00e9 una foto de pap\u00e1. No atendi\u00f3 m\u00e1s a mis llamadas, ni a mis mensajes. De un d\u00eda para otro me volv\u00ed para ella un ser desconocido y no deseado. La otra es Beatriz. Me pregunto si la ver\u00e9 despu\u00e9s de hoy o si ella tambi\u00e9n saldr\u00e1 corriendo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEntonces? \u2014insiste.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Pap\u00e1! \u2014grito\u2014 Beatriz lleg\u00f3.<\/p>\n<p>Del pasillo no llega ninguna respuesta. Decido entonces silbarle, s\u00f3lo as\u00ed vendr\u00e1. Le chiflo con fuerza, ella se tapa los o\u00eddos. \u00c9l no tarda en reaccionar. Se escucha que golpea un par de veces la puerta de su cuarto, luego lo oigo venir. Aunque ella quiere voltear a ver qui\u00e9n llega, no lo hace, tal vez no quiere parecer morbosa. S\u00f3lo aprieta las manos. Pap\u00e1 entra en cuatro patas, viene con el pa\u00f1al que le puse en la ma\u00f1ana. Se le ha aflojado un poco, no me dejaba pon\u00e9rselo, pero yo no quer\u00eda que Beatriz lo viera completamente desnudo. Cuando pasa enfrente de ella no se detiene a verla, simplemente juguetea con la cabeza; lleva el pelo trenzado y quiere presumirlo. Me cost\u00f3 casi media hora su peinado. Rodea la mesita de centro y marcando el porte va hasta donde estoy parado. Finalmente, se detiene, dobla un poco los codos y se impulsa para quedar erguido en sus patas traseras. Relincha. Apenas termina, le acaricio la nariz.<\/p>\n<p>\u2014Mi pap\u00e1 es un caballo \u2014le digo a Beatriz.<\/p>\n<p>Ella cierra la boca y niega varias veces con la cabeza.<\/p>\n<p>\u2014Un caballo&#8230; \u2014repite.<\/p>\n<p>\u00c9l se va a la ventana. Yo dejo que Beatriz ordene sus ideas, la miro pensar. No despega sus ojos de pap\u00e1.<\/p>\n<p>Me decid\u00ed a traerla porque hace unas semanas, despu\u00e9s de que me preguntara por las navidades, me cont\u00f3 un secreto. Uno de esos que no es bueno cont\u00e1rselos a nadie pues hay cosas que deben quedar mejor en el silencio. Los padres de Beatriz son hermanos de sangre. Todos en su familia lo saben, la abuela, los t\u00edos lejanos, los primos. Nunca han mencionado el tema, como si no existiera. Los miran a ella y a sus hermanos con l\u00e1stima y a veces tambi\u00e9n con sospecha cuando entre ellos se abrazan y ese gesto se extiende unos instantes en el tiempo. Supongo que es justo que ahora que me confi\u00f3 algo, yo haga lo mismo con ella. Hace semanas le dije que de verdad no pod\u00eda ir a su casa con pap\u00e1, pero que ella pod\u00eda venir a acompa\u00f1arnos. Hoy a mediod\u00eda acept\u00f3.<\/p>\n<p>Ahora est\u00e1 sentada en mi sof\u00e1, con las manos en el regazo, sin saber si se quiere quedar o prefiere irse. Yo la dejo unos momentos en la sala. Voy al corral de pap\u00e1, abro las ventanas de su cuarto, luego apilo la paja que ya est\u00e1 orinada y la saco al jard\u00edn. Tomo un poco de heno y paja limpia. Cuando vuelvo, Beatriz sigue todav\u00eda en la sala, no se ha movido nada. En una esquina pongo paja para que \u00e9l tenga donde echarse cuando se canse. \u00c9l me ve, parece un poco triste, con una pata se rasca la oreja.<\/p>\n<p>Me siento en la esquina que he preparado para \u00e9l. Beatriz no ha dicho nada. Quiero preguntarle qu\u00e9 piensa, pero no me atrevo, no quiero presionarla. Apenas ahora me doy cuenta de que tal vez es mucho para ella. Creo que est\u00e1 buscando alguna excusa para salir de aqu\u00ed. Ni siquiera se atreve a mirarme a los ojos. Toma aire y se levanta. Con el primer paso que da para irse y dejarme, siento otra vez en el pecho ese vac\u00edo de cuando Luis me dejaba en casa con pap\u00e1. Realmente Beatriz me va a dejar. Atraviesa el pasillo. No quiero que se vaya. Un pu\u00f1ado de emociones se agolpa en mis labios. Quiz\u00e1s por eso decido contarle todo, como ella hizo con su secreto una tarde de lluvia que pasamos juntos en el auto.<\/p>\n<p>Todo empez\u00f3 por navidades, digo fuerte mientras ella abre la puerta, yo era todav\u00eda un ni\u00f1o, acababa de cumplir los seis. Pap\u00e1 no siempre fue as\u00ed. No fue algo que de repente se le ocurriera hacer. Le vino de a pocos esa certeza. Mientras Luis y yo crec\u00edamos, \u00e9l se convert\u00eda en caballo. Todos nos dimos cuenta, agrego, y veo que Beatriz se detiene, est\u00e1bamos en un centro comercial. Mi hermano y yo quer\u00edamos sacarnos una foto con Santa. Mam\u00e1 dijo que s\u00ed, as\u00ed que a \u00e9l no le qued\u00f3 de otra m\u00e1s que estar de acuerdo. Esperamos bastante a que llegara nuestro turno. \u00c9ramos muchos ni\u00f1os en la fila. Hab\u00edan llevado tambi\u00e9n un pony de verdad y uno pod\u00eda pagar por acariciarlo. Pap\u00e1 se hart\u00f3 de esperar en la fila y se fue a ver al animal. Mam\u00e1 se qued\u00f3 con nosotros. Despu\u00e9s de que nos tomaron la foto, lo encontramos todav\u00eda acariciando el pony, se sobresalt\u00f3 cuando mam\u00e1 le toc\u00f3 el hombro. En el camino a casa no habl\u00f3 para nada. Recuerdo que se sent\u00eda algo raro en el coche, como si hubiera pasado algo malo. Mam\u00e1 pens\u00f3 que hab\u00eda visto a alguien del trabajo o a un viejo amor. Esa noche discutieron en su habitaci\u00f3n y subieron el volumen a la tele, pero aun as\u00ed los escuchamos gritarse. Ella le pregunt\u00f3 a qui\u00e9n hab\u00eda visto, si hab\u00eda sido a una amante o qu\u00e9 le hab\u00eda pasado; y \u00e9l dec\u00eda que no, que lo dejara en paz, que no era nada.<\/p>\n<p>Al principio pensamos que fue una cosa de \u00e9l. Depresi\u00f3n navide\u00f1a, nos explic\u00f3 mam\u00e1. As\u00ed que simplemente no le prestamos mucha atenci\u00f3n. Unas semanas despu\u00e9s, \u00e9l lleg\u00f3 a casa con un saco de paja y uno de heno y puso un poco al lado del \u00e1rbol de Navidad. Era seis de enero. Mi hermano Luis y yo le preguntamos por qu\u00e9 no hab\u00eda comprado la rosca que le hab\u00eda encargado mam\u00e1. \u00c9l se encogi\u00f3 de hombros y luego nos vio abrir los regalos. Incluso jug\u00f3 con nosotros hasta que mi hermano y yo nos aburrimos. Ese d\u00eda escondi\u00f3 un poco de paja debajo de su cama, mam\u00e1 por supuesto que lo descubri\u00f3 de inmediato y tir\u00f3 todo. \u00c9l se defendi\u00f3 diciendo que quer\u00eda jugar a la cabalgata.<\/p>\n<p>Por primavera, dej\u00f3 de comer carne y nada m\u00e1s aceptaba verduras y frutas. Pobre mam\u00e1, no paraba de preguntarle que qu\u00e9 ten\u00eda. Cada d\u00eda discut\u00edan por cualquier cosa. Luis y yo no quer\u00edamos que se separaran, pero mam\u00e1 le gritaba mucho y \u00e9l nunca se defend\u00eda, s\u00f3lo dec\u00eda que lo perdonara, que \u00e9l no era \u00e9l. Ya no hac\u00eda las tareas con nosotros, ni se interesaba por saber cu\u00e1ntas horas llev\u00e1bamos viendo la tele para apag\u00e1rnosla. Por las ma\u00f1anas, se pon\u00eda triste cada vez que tomaba su portafolios. De mala gana se ajustaba la corbata y esperaba a que mam\u00e1 lo empujara hacia fuera para ir al trabajo. Por las tardes, volv\u00eda corriendo, se quitaba el saco y los pantalones y se quedaba en calzoncillos y camiseta. Al principio mam\u00e1 le gritaba que se vistiera, luego supongo que se hart\u00f3 de repetirlo.<\/p>\n<p>As\u00ed estuvo como un a\u00f1o. Un d\u00eda Luis y yo est\u00e1bamos saltando en las camas, mam\u00e1 estaba en su cuarto, dorm\u00eda. En ese tiempo ya s\u00f3lo aguantaba estar en casa tomando tranquilizantes y durmiendo mucho. Pap\u00e1 lleg\u00f3, se desvisti\u00f3 y fue a nuestro cuarto. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no nos haces caballito?\u201d, le pregunt\u00f3 Luis y \u00e9l se puso en cuatro patas y lo carg\u00f3. Creo que ese fue el momento en que \u00e9l se dio cuenta de que era un caballo. Curiosamente no se atrevi\u00f3 a serlo sino hasta mucho despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Cuando yo ten\u00eda nueve a\u00f1os, pap\u00e1 ya casi no hablaba, lo hac\u00eda lo menos posible. Usaba cubiertos al comer s\u00f3lo cuando mam\u00e1 estaba en casa. Se rehusaba a dormir en cama, prefer\u00eda tumbarse en el suelo, a veces tambi\u00e9n lo hac\u00eda de pie, sobre sus cuatro extremidades. Se dej\u00f3 crecer el pelo; a pesar de que a mam\u00e1 no le gustaba, no la dej\u00f3 cort\u00e1rselo, la mordi\u00f3 en el brazo. Le gustaba llevar su cabello trenzado. Yo se lo cepillaba cuando Luis no me dejaba entrar a nuestro cuarto y me mandaba al corral.<\/p>\n<p>Un verano pap\u00e1 decidi\u00f3 dormir en el balc\u00f3n. Le agrad\u00f3 tanto la primera noche que quiso instalarse ah\u00ed. Mam\u00e1 le dijo que estaba loco y que los vecinos se burlar\u00edan de \u00e9l. A \u00e9l le dio lo mismo, le contest\u00f3 a mam\u00e1 con un relincho. Y ella, que hab\u00eda aguantado ya bastante, explot\u00f3 y lo ech\u00f3 de casa. Durante un tiempo no supimos nada de \u00e9l. Luego nos enteramos de que se hab\u00eda alquilado esta casita, donde vivimos ahora. En esos a\u00f1os, cuando sal\u00eda por las ma\u00f1anas, se esforzaba por ser un hombre y hacer su trabajo de oficina. Al volver, poco a poco dejaba salir a su caballo. Casi nunca pasaba tiempo dentro de la casa, m\u00e1s bien sal\u00eda al jard\u00edn, muchas veces andaba desnudo. A menos de que hiciera fr\u00edo se pon\u00eda calzoncillos o una camiseta. Los vecinos empezaron a incomodarse. Entonces la valla era muy baja. Un d\u00eda unos vecinos lo agarraron durmiendo afuera y le pusieron una paliza. Mam\u00e1 fue a rescatarlo, pero \u00e9l insisti\u00f3 en que estaba bien en su jard\u00edn, que no lo molest\u00e1ramos. Ella no le permiti\u00f3 quedarse solo. Lo llev\u00f3 al departamento y lo encerr\u00f3 con llave en el corral.<\/p>\n<p>Esos a\u00f1os mam\u00e1 tuvo que trabajar much\u00edsimo. Apenas si la ve\u00edamos porque llegaba muy tarde. Luis y yo nos hicimos cargo del departamento y de pap\u00e1. Limpi\u00e1bamos y hac\u00edamos la comida. Un d\u00eda, a Luis empez\u00f3 a gustarle m\u00e1s pasar tiempo en la calle, fumar, beber con sus amigos. Cuando estaba en casa se pon\u00eda a maltratar a pap\u00e1 exactamente como nos maltrataban a nosotros en el colegio los chicos que nos llamaban potrillos. Le aventaba comida a la cabeza, lo jalaba del pelo, lo golpeaba. Como lo acus\u00e9 con mam\u00e1, Luis empez\u00f3 a encerrarme en el corral. Se sal\u00eda de casa, no nos dejaba ni agua ni comida y se iba dej\u00e1ndonos el cuarto a oscuras, cosa que yo tem\u00eda entonces. Una vez llor\u00e9 mucho porque ni mi mam\u00e1, ni mi hermano volv\u00edan pronto y nadie iba a abrirnos. Ya era muy tarde. Pap\u00e1 me tranquiliz\u00f3, hizo ruiditos raros hasta que dej\u00e9 de llorar. Esa vez intent\u00e9 dormir, pero no lo consegu\u00ed, apenas pasaba alguien cerca del departamento, daba un sobresalto esperando que fuera mam\u00e1. Supongo que \u00e9l lo not\u00f3 y en alg\u00fan momento decidi\u00f3 hacer algo. Busc\u00f3 el cepillo por todo el corral y, cuando lo encontr\u00f3, lo dej\u00f3 caer frente a m\u00ed. Me dio a entender que quer\u00eda que le cepillara el pelo. Lo ten\u00eda muy enredado. Se lo pein\u00e9 con cuidado y se lo trenc\u00e9. Esa noche pap\u00e1 fue muy paciente conmigo. Cuando era hombre casi nunca ten\u00eda tiempo para nosotros. Desde entonces ya no me da miedo la oscuridad. Creo que en esos encierros descubr\u00ed que \u00e9l era realmente un caballo y que los dem\u00e1s, por desgracia, no pod\u00edan verlo, entre ellos estaban Luis y mi mam\u00e1.<\/p>\n<p>Si uno se pone a mirarlo bien, nota algo diferente en \u00e9l. Cuando llega este punto, lo que sigue es sentir las crines. Yo me tard\u00e9 varios d\u00edas, pero una vez que le trenzaba el pelo y esperaba a oscuras que mam\u00e1 regresara y nos abriera el corral, las sent\u00ed. Eran largas y gruesas fibras. Lo supe. Fue de improviso.<\/p>\n<p>Pap\u00e1 se rehus\u00f3 a caminar como humano cuando yo ten\u00eda trece a\u00f1os. Si se desplazaba, empleaba para ello sus cuatro extremidades. A partir de ese momento tuve que cuidarlo solo, mam\u00e1 ya no iba a verlo. Yo le arreglaba el corral. Llevaba sus excrementos al ba\u00f1o y los arrojaba al excusado. Lo alimentaba.<\/p>\n<p>Luis se fue de la casa a los diecisiete. Dej\u00f3 la escuela, se busc\u00f3 trabajitos. Ahora es taxista. No le gusta verme, nunca ha venido a casa a visitarnos, ni ha pedido ver a pap\u00e1. Mam\u00e1 se muri\u00f3 en un accidente. Hab\u00eda salido a comprar manzanas para \u00e9l y se qued\u00f3 dormida al volante. Nunca entender\u00e9 por qu\u00e9 nunca nos abandon\u00f3 o se separ\u00f3 de \u00e9l. En los \u00faltimos a\u00f1os, siempre se desped\u00eda de m\u00ed varias veces o me daba muchos besos antes de salir, como si nunca fuera a regresar. A pesar de todo, aguant\u00f3. Yo apenas iba a entrar a la universidad cuando se accident\u00f3. Me dej\u00f3 un poco de dinero. Qui\u00e9n lo iba a decir, todav\u00eda hasta le dio tiempo de ahorrar.<\/p>\n<p>Ya s\u00e9 que esta parte de la historia la conoce Beatriz, de todos modos, se la repito. Tuve que estudiar y trabajar. Volv\u00ed a esta casita porque el alquiler es bajo y porque pap\u00e1 aqu\u00ed est\u00e1 feliz. Arregl\u00e9 la valla, pero aun as\u00ed hay vecinos que a veces esp\u00edan o arrojan botellas. Piensan que pap\u00e1 es malo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLo es? \u2014pregunta Beatriz que ya ha vuelto al pasillo.<\/p>\n<p>\u2014No \u2014contesto. Ella entra a la sala y pap\u00e1 viene hacia m\u00ed.<\/p>\n<p>Se acurruca en la esquina. Mueve con fuerza la nariz, seguro que la paja le ha cosquilleado las narinas. Nadie de nosotros dice nada. Ya ha oscurecido. Afuera se adivinan las fachadas llenas de lucecitas de Navidad. Me levanto y cierro las ventanas, incluso corro las cortinas.<\/p>\n<p>Pap\u00e1 luce tan apacible all\u00ed tendido. Es hora de alimentarlo. Beatriz no lo pierde de vista. Contrario a lo que pensaba, no ha huido. Se mantiene de pie detr\u00e1s del sof\u00e1. Abro una de las bolsas de la compra y busco las zanahorias que escog\u00ed para \u00e9l. Pap\u00e1 resopla y mueve la cabeza. Una mosca no lo deja en paz. Encuentro el manojo de zanahorias frescas. Escojo la m\u00e1s grande y la separo de las otras.<\/p>\n<p>Pronto tendremos que empezar a cocinar, susurro, pero ya es hora de que \u00e9l coma. Voy hacia Beatriz y le pongo delante la zanahoria que he elegido. Tiene un poco de tierra todav\u00eda. Quiero que ella lo alimente. \u00c9l sigue ahuyentando a la mosca con varios resoplidos y sacudiendo la cabeza. Beatriz se talla los ojos y la toma. Se la pasa de una mano a otra un par de veces. Luego dirige la vista otra vez a pap\u00e1 y entorna los ojos. Creo que su trenza me ha quedado muy bonita. Quiz\u00e1s ella ve ahora, con la misma claridad que lo hago yo, cu\u00e1n grandes y brillantes son las crines. Si alguien puede, sin duda, es ella. No s\u00e9 si ya consiga verlas y por eso sonr\u00ede o si me lo estoy imaginando todo. Pero la pura emoci\u00f3n me hace suspirar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Aus dem Erz\u00e4hlungsband &#8222;Hijos Varioas&#8220;, Januar 2021, Iliada Ediciones<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el \u00faltimo minuto Beatriz y yo hemos decidido celebrar Navidad en mi casa. Finalmente va a conocer a mi pap\u00e1. Es la primera vez que le traigo una novia. Esto en s\u00ed no ser\u00eda un conflicto de no ser porque \u00e9l es especial. Mi padre es un caballo. 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