{"id":21407,"date":"2024-04-25T13:15:00","date_gmt":"2024-04-25T11:15:00","guid":{"rendered":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/?post_type=stsp_text&#038;p=21407"},"modified":"2025-08-19T11:48:13","modified_gmt":"2025-08-19T09:48:13","slug":"verano-del-86","status":"publish","type":"stsp_text","link":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/verano-del-86\/","title":{"rendered":"Verano del 86"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los de la ciudad no tienen idea de lo que significa vivir fuera de ella. Mi madre ven\u00eda de un lugar cerca de la frontera portuguesa en el que todav\u00eda se iba a sacar agua del pozo y las mujeres frotaban la ropa a mano en el pil\u00f3n. Hab\u00eda un \u00fanico tel\u00e9fono en todo el pueblo y la gente cagaba en el campo. Todo el mundo se conoc\u00eda y se odiaba a la vez: era f\u00e1cil ver alacranes encima de las piedras y los caminos estaban azotados de zarzas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La casa de mi bisabuelo era tan grande que cab\u00edamos tres familias. Los terrenos adyacentes hab\u00edan sido divididos entre tantos herederos que al final cada uno era propietario de una porci\u00f3n rid\u00edcula de la tarta. Pero lo peor era que a todo el mundo le daba por presentarse en la misma \u00e9poca del a\u00f1o y hab\u00eda que compartir camas y aguantar peleas. &nbsp;El edificio, al ser de todos y de nadie, se encontraba en un abandono tan absoluto, que hasta los lagartos que correteaban por las paredes avisaban que el techo amenazaba con desmoronarse en cualquier momento. Tras muchas discusiones diarias, al final se ped\u00eda alg\u00fan presupuesto, pero siempre al final del verano, cuando ya tocaba volver a Madrid o a Barcelona y hacer un mont\u00f3n de horas en la carretera. Sin embargo, todos se compromet\u00edan a tirar las obras adelante. Antes de despedirnos era muy t\u00edpico que nos hici\u00e9ramos una gran foto de familia bajo un \u00e1rbol cargado de moras. Despu\u00e9s de los abrazos, cada uno se marchaba y se olvidaba de la casa hasta el a\u00f1o siguiente, y \u00e9sta segu\u00eda pudri\u00e9ndose tanto por fuera como por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No sol\u00edamos relacionarnos demasiado con la gente que viv\u00eda en aquel paisaje tan buc\u00f3lico. Incluso un ni\u00f1o era capaz de notar como entre tanto matorral se respiraba el rencor de distintas generaciones: se sab\u00eda que cada hogar ten\u00eda una escopeta y que todos ten\u00edan muchas ganas de usarla. Adem\u00e1s, era imposible hacer algo sin que nadie se enterara. El monte ten\u00eda ojos y el bosque orejas. Pueblo chico, infierno grande. Las fotos lo pintaban como algo id\u00edlico, pero al cabo de unos d\u00edas de estar ah\u00ed, el aburrimiento se hac\u00eda omnipresente. No hab\u00eda televisor y nos pon\u00edamos a comer todo el rato mientras o\u00edamos a los adultos grit\u00e1ndose. En ocasiones ten\u00edamos las visitas de Jacinto, que era padrino de mi madre y ven\u00eda a vernos a la hora de la siesta, en lo m\u00e1s crudo del sopor. \u00c9l fue quien me cont\u00f3 que mi bisabuelo se hab\u00eda matado con una bicicleta al chocar contra una morera blanca. El mismo \u00e1rbol en el que todos los a\u00f1os nos hac\u00edamos la foto de grupo antes despedirnos. Un \u00e1rbol enorme con unas ramas que se met\u00edan por el establo y trepaban hasta alcanzar el techo de la casa. Nadie parec\u00eda darle demasiada importancia a aquel detalle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdo que incluso mis padres hablaron seriamente de trasladarnos a vivir ah\u00ed porque aquel era el \u00fanico lugar en el que a mi hermana le daba por comer. Para ellos el pueblo era sin\u00f3nimo de bendici\u00f3n, pero incluso as\u00ed hab\u00eda que perseguirla por todas partes con el plato en mitad del campo y darle directamente del tenedor. Incluso llegaba a probar el postre si le dejaban ir a ver a los cerdos. As\u00ed que cada d\u00eda com\u00edamos los postres enfrente de los cochinos mientras \u00e9stos se tragaban las sobras. Mi hermana adoraba a los cerdos porque eran muchos y hac\u00edan ruido, pero el pestazo que soltaban aquellos animales era terriblemente fuerte y sus peleas tan violentas, que cuando uno estaba un rato mir\u00e1ndolos, se mareaba al darse cuenta de que parec\u00edan personas desnudas que se alimentaban de la basura. No eran tan distintos a nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para combatir el aburrimiento del verano, muchas tardes me daba por ir a dar una vuelta por los caminos. Nunca pasaba nada porque no era tan peligroso como la ciudad, pero una vez estuve tanto rato andando que me perd\u00ed y no supe c\u00f3mo encontrar la casa. Camin\u00e9 sin direcci\u00f3n, incluso campo a trav\u00e9s, hasta que vi una finca con una gente que estaba sacando ciruelas. Fui corriendo hasta ellos y no pude entender nada porque hablaban en portugu\u00e9s. Los pobres me miraban de un modo extra\u00f1o sin saber qu\u00e9 decir. En aquella \u00e9poca todav\u00eda exist\u00eda una frontera, porque a\u00fan no est\u00e1bamos en lo del mercado com\u00fan, pero esa frontera pod\u00eda llegar a ser muy difusa. En algunos lugares se limitaban a pintar una raya en el suelo y en otros s\u00f3lo ten\u00edan una cerca para que no saltara el ganado, por lo que era f\u00e1cil meterse en el pa\u00eds vecino sin querer. Aquella fue mi primera vez en el extranjero. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s descubr\u00ed que en mi pueblo la mayor\u00eda se hab\u00eda dedicado al contrabando y que era por eso que eran tantos los que se odiaban a muerte tras las particiones de los terrenos, porque al que le tocaba el trozo que no quedaba pegado a la frontera, ten\u00eda que pasar hambre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi primera experiencia portuguesa result\u00f3 bastante amarga: cuando por fin consegu\u00ed volver a la casa, me encontr\u00e9 el edificio lleno de polic\u00edas. Mi madre corri\u00f3 llorando para abrazarme y mi padre me quiso matar. Hasta hab\u00eda un helic\u00f3ptero sobrevolando la zona. Todos me buscaban. Obviamente estuve varios d\u00edas castigado por montar semejante show, pero a la que pude, volv\u00ed a meterme campo a trav\u00e9s. Era lo que m\u00e1s me encantaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces me cruzaba con Jacinto, que tambi\u00e9n caminaba solitario porque el m\u00e9dico le hab\u00eda dicho que ten\u00eda que reactivar la circulaci\u00f3n de la sangre. \u00c9l hab\u00eda sido pastor de ovejas y se conoc\u00eda de memoria todos los caminos. Me contaba muchas cosas del campo. Incluso hablaba solo de sus cosas. Ahora que lo pienso, el tipo era todo un personaje. Una vez me dijo que muchos a\u00f1os atr\u00e1s los militares llegaron al pueblo y el cura les se\u00f1al\u00f3 en qu\u00e9 familias hab\u00eda rojos. Rojos eran todos aquellos que no iban a misa porque no eran gente de bien. Yo naturalmente no entend\u00eda nada, pero Jacinto me explic\u00f3 que muchos hombres desaparecieron y que a las mujeres les raparon la cabeza y les hicieron tragar cucharadas de aceite de ricino. No sab\u00eda por qu\u00e9, pero cada vez que Jacinto ven\u00eda de visita y ve\u00eda a mi hermana terminando el postre a la fuerza enfrente los cerdos, giraba triste la cara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquella zona ya no hab\u00eda ovejas. Parece ser que mi bisabuelo nunca hab\u00eda querido saber nada de ellas: los terrenos que le hab\u00edan tocado a \u00e9l ten\u00edan poco pasto y al dividirlos con sus hijos, recomend\u00f3 que mejor criaran conejos o cerdos. Por eso en aquella casa hab\u00eda cerdos, conejos y una bicicleta oxidada con la que aquel se\u00f1or tan visionario se hab\u00eda abierto el cr\u00e1neo <em>\u201cpor no querer ir a caballo como las personas normales\u201d<\/em>. A diferencia de mi hermana, a m\u00ed me gustaban los conejos. Eran inquietos como yo y cuando les abr\u00edas la jaula se pon\u00edan a saltar por todas partes. Me parec\u00edan divertid\u00edsimos. Despu\u00e9s me di cuenta de que si no les dabas suficiente agua, las madres se com\u00edan a las cr\u00edas y eso hizo que empezaran a parecerme menos simp\u00e1ticos. Incluso empec\u00e9 a tenerles miedo. Durante una \u00e9poca los estuve evitando. Me dediqu\u00e9 a pasear y a pasar el tiempo con la familia. Recuerdo que mi madre andaba cada vez m\u00e1s enfadada porque el ba\u00f1o se hab\u00eda estropeado de tantas personas que lo estaba usando y dec\u00eda que aquella ser\u00eda la \u00faltima vez que baj\u00e1bamos al pueblo porque todo eran problemas y que ya estaba harta de aguantar a tanta gente porque aquello parec\u00eda un manicomio. Mi padre dec\u00eda que probablemente aquella casa era la \u00fanica que ten\u00eda un ba\u00f1o en todo el pueblo y que a saber c\u00f3mo lo habr\u00edan instalado. Mis t\u00edos dijeron que se podr\u00eda llamar a alg\u00fan t\u00e9cnico, pero que iba a salir caro porque \u00e9ste tendr\u00eda que hacer unos noventa kil\u00f3metros desde C\u00e1ceres. Todo era cuesti\u00f3n de ir a la cabina telef\u00f3nica y pedir un presupuesto. Mi padre asegur\u00f3 que intentar\u00eda hacer algo, seg\u00fan \u00e9l, el problema era la canalizaci\u00f3n que se habr\u00eda atascado por algo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las peleas fueron siempre constantes en aquella casa, pero la cosa fue a peor: los conejos enfermaron. No sab\u00edamos por qu\u00e9, pero empezaron como a hinch\u00e1rseles la cabeza y comenzaron uno detr\u00e1s del otro a mansalva. Fue terrible. En mi vida hab\u00eda visto algo as\u00ed. Todo aquello era muy siniestro. En poco muy tiempo los cuerpos inertes con la boca abierta quedaban sin ojos y cubiertos de hormigas. Daba demasiado asco. Los otros segu\u00edan enfermando y falleciendo con las cabezas monstruosamente infladas ante la impotencia de todos. Primero sent\u00ed repulsi\u00f3n, pero despu\u00e9s llor\u00e9 como nunca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al d\u00eda siguiente hubo un silencio general. Mi padre y mis t\u00edos estuvieron haciendo una monta\u00f1a de conejos muertos: no hab\u00eda quedado ni uno. Los cuerpos ten\u00edan un aspecto muy desagradable, pero nadie dec\u00eda ni una palabra. Luego me di cuenta de que eso era precisamente lo que ocurr\u00eda en los pueblos: nadie dice nunca nada, pero con la mirada se entiende todo. No hace falta m\u00e1s. Pas\u00f3 lo que ten\u00eda que pasar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un abrir y cerrar de ojos, estaban todos los cuerpos ardiendo: mis t\u00edos tiraban peri\u00f3dicos atrasados para avivar el fuego y el humo empez\u00f3 a soltar un pestazo incre\u00edble. Las llamas devoraban el mont\u00f3n de cad\u00e1veres mientras todos callaban. Parec\u00eda que fuera a quemar todo. De golpe el viento empez\u00f3 a soplar y el humo se meti\u00f3 en la casa, dej\u00e1ndola sucia como un tiz\u00f3n: mi madre y mis t\u00edas estaban furiosas. No s\u00f3lo a\u00fan no hab\u00edamos conseguido disimular el olor a mierda de los ba\u00f1os, sino que adem\u00e1s todo apestaba a cad\u00e1ver. Era dif\u00edcil poder cerrar los ojos en un ambiente tan corrompido. Durante m\u00e1s de siete d\u00edas estuvimos oliendo a muerto. Los \u00faltimos de aquellas vacaciones. Incluso el hedor se hab\u00eda quedado pegado en las paredes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jacinto ten\u00eda un hijo mayor que yo. A veces ve\u00eda su cara asom\u00e1ndose a la ventana de la casa donde viv\u00edan ellos. No hablaba. No dec\u00eda nada porque no sab\u00eda hablar. Tampoco lo dejaban salir. Mi padre me hab\u00eda castigado unos d\u00edas en la habitaci\u00f3n, pero Jacinto ten\u00eda encerrado a su hijo de por vida porque dec\u00edan que hab\u00eda nacido mal. No me dejaban hacer preguntas porque se enfadaban conmigo. A\u00f1os despu\u00e9s me dijeron que el chico se muri\u00f3 ah\u00ed dentro completamente solo. Tambi\u00e9n me enter\u00e9 de que en el pueblo hab\u00eda varios ni\u00f1os que nac\u00edan mal o que mucha gente estaba loca. Empec\u00e9 a atar cabos el d\u00eda que el cartero nos pidi\u00f3 disculpas por traer hasta nuestra casa unas cartas equivocadas. Coment\u00f3 ri\u00e9ndose que el problema era que en aquel pueblo todos los apellidos eran los mismos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las vacaciones terminaron y nos hicimos la foto familiar de rigor: Jacinto se a\u00f1adi\u00f3 pidi\u00e9ndonos que no discuti\u00e9ramos porque \u00e9ramos una gente maravillosa y que no hab\u00eda que pelearse tanto, porque al final todos acababan dividi\u00e9ndose las tierras y por culpa de eso muchos hab\u00edan tenido que emigrar. Est\u00e1bamos debajo de la morera blanca enfrente del objetivo, con la casa a nuestras espaldas y preparados para la foto con mis t\u00edos discutiendo sobre el presupuesto. Faltaba mi padre, que no llegaba. Lo esperamos un buen rato. Lo llamaron. El pestazo segu\u00eda siendo horrible, pero todos intent\u00e1bamos poner buena cara para la foto: mi hermana mascaba chicle, mis primos se amontonaban, mi madre se sent\u00eda impaciente y mi t\u00edo estaba apuntando con la c\u00e1mara para hacer clic. Entonces mi padre apareci\u00f3 plet\u00f3rico diciendo que por fin hab\u00eda conseguido solucionar lo del maldito retrete. Todos lo aplaudimos mientras se colocaba feliz en el centro del grupo. Y en cuanto mi t\u00edo pregunt\u00f3 si est\u00e1bamos listos, sonre\u00edmos a la vez, como una gran familia. Contamos hasta tres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y de golpe empez\u00f3 a salir mierda de una tuber\u00eda enorme a toda presi\u00f3n. Justo a nuestro lado. El tubo hab\u00eda estado siempre ah\u00ed fuera para abonar los cultivos, pero nadie lo hab\u00eda visto. Fueron casi dos minutos de mierda que reventaron la foto bajo un ruido infernal. Todos fuimos violentamente salpicados. No pude aguantarme y empec\u00e9 a soltar carcajadas mientras llov\u00edan excrementos por doquier. En mi vida hab\u00eda visto tanta cantidad de mierda saliendo disparada por todas partes ante la mirada at\u00f3nita de mi abuela, que se hab\u00eda quedado con la boca abierta, la de mis primos, que estaban a punto de vomitar, mis t\u00edas, que no se lo cre\u00edan, y mi t\u00edo que se arrepent\u00eda de haber hecho clic. \u00abDe acuerdo\u00bb, pens\u00e9. \u00abEn el fondo la vida va de esto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u00fanico que supo mantener la compostura como si ah\u00ed no pasara nada fue Jacinto.&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los de la ciudad no tienen idea de lo que significa vivir fuera de ella. Mi madre ven\u00eda de un lugar cerca de la frontera portuguesa en el que todav\u00eda se iba a sacar agua del pozo y las mujeres frotaban la ropa a mano en el pil\u00f3n. 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