{"id":21464,"date":"2024-04-25T13:05:00","date_gmt":"2024-04-25T11:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/stadtsprachen.de\/en\/?post_type=stsp_text&#038;p=21464"},"modified":"2025-08-19T11:50:18","modified_gmt":"2025-08-19T09:50:18","slug":"nostalgia-del-desierto","status":"publish","type":"stsp_text","link":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nostalgia-del-desierto\/","title":{"rendered":"Nostalgia del desierto"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">1<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contest\u00f3 sin mirar antes la pantalla, sin ver qui\u00e9n llamaba. Al almuerzo se hac\u00eda fila y quer\u00eda llegar r\u00e1pido, despu\u00e9s ten\u00eda reuni\u00f3n. Pensaba comprar una sopa de espinaca para capear el fr\u00edo, quiz\u00e1s tambi\u00e9n un paquete de cuchufl\u00eds, de esos ba\u00f1ados en chocolate. A esta hora el cuerpo le ped\u00eda az\u00facar para pasar la tarde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Te llamo para que hablemos de mis cenizas \u2014dijeron al otro lado de la l\u00ednea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se detuvo justo antes de la puerta giratoria. El oficinista que ven\u00eda atr\u00e1s mascull\u00f3 un insulto en voz baja y le pas\u00f3 a llevar la cartera a prop\u00f3sito. Rebeca mir\u00f3 el n\u00famero en la pantalla del tel\u00e9fono. Reconoci\u00f3 el prefijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfT\u00eda Peggy?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Hola, linda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La voz inconfundible de su t\u00eda abuela la llev\u00f3 de regreso a las vacaciones de verano. La antigua casa de piedra en la playa, con la palmera frente a la terraza balance\u00e1ndose en el viento desganado de la tarde. Los tres juntos. No, m\u00e1s bien ellas dos, porque su padre se encerraba en el segundo piso durante horas. Las tumbonas de madera con vista al mar, los cojines tan escu\u00e1lidos que las varas les hac\u00edan doler las v\u00e9rtebras. En ese tiempo a las se\u00f1oras les gustaba ir bronceadas y t\u00eda Peggy no era la excepci\u00f3n. Despu\u00e9s de almuerzo se instalaba, Rebeca iba tras ella. Llevaba sus libros de aventura porque a veces t\u00eda Peggy le ped\u00eda que se los leyera en voz alta. Siempre adivinaba los finales, incluso antes de tener todas las pistas. La recuerda con sus anteojos grandes y redondos, el pelo protegido dentro de un turbante de seda sujeto con un prendedor donde brillaba un vidrio de color. En sus manos, las u\u00f1as cortas y un solo anillo, de oro, fabricado a partir de un peso peruano. Era cuadrado, con peque\u00f1os rub\u00edes rodeando al brillante hexagonal del centro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su t\u00eda prefer\u00eda los ba\u00f1adores de una pieza en colores tierra y se untaba el cuerpo de forma en\u00e9rgica con un aceite bronceador que ol\u00eda a coco. La palmera que ten\u00edan en el patio no daba cocos de verdad sino unas esferas diminutas, color caf\u00e9 con leche. Cuando era peque\u00f1a no entend\u00eda bien la diferencia. Pensaba que crecer\u00edan y despu\u00e9s tendr\u00edan pelos. Ni Peggy ni su padre supieron responder cuando Rebeca les pregunt\u00f3 si se pod\u00edan comer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una tarde recogi\u00f3 un pu\u00f1ado de bolitas a los pies de la palmera y los puso en la sart\u00e9n con agua y az\u00facar. Los ni\u00f1os de la playa le hab\u00edan dicho que as\u00ed se hac\u00eda el manjar. Su padre la encontr\u00f3 revolviendo con la cuchara de palo, encaramada sobre un piso frente a la cocina. Se acerc\u00f3 a mirar dentro de la sart\u00e9n y luego buf\u00f3 antes de subir por la escalera. Despu\u00e9s de un rato el caramelo se quem\u00f3 y las bolitas segu\u00edan incrustadas en medio de la mezcla oscura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfTus cenizas? \u2014repiti\u00f3, s\u00fabitamente consciente del tel\u00e9fono en su mano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Rebequita, vamos al grano, esta llamada me va a salir un ojo de la cara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El timbre de su voz, bajo y relajado como el oleaje de una bah\u00eda tranquila, a\u00fan conservaba el acento de Chile y, pese a todos los a\u00f1os viviendo fuera, segu\u00eda aspirando las consonantes de la s\u00edlaba final y cortando las palabras. Mientras la escuchaba, Rebeca sinti\u00f3 el impulso de agarrarse de algo s\u00f3lido. Camin\u00f3 unos metros hasta un banco frente a una vitrina y se tom\u00f3 del respaldo. La canosa dependienta vest\u00eda con dificultad el torso desnudo de un maniqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014A mi edad a una no le pueden andar con rodeos \u2014sigui\u00f3 Peggy\u2014. Ya va a ser la hora de mi programa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La imagin\u00f3 en su casa, enterrada en la poltrona floreada, rodeada de los cojines que bord\u00f3 durante a\u00f1os. Las ventanas de guillotina y m\u00e1s all\u00e1 un cielo encapotado, gris, amenazando con soltar la lluvia. No sab\u00eda si todav\u00eda tej\u00eda por las tardes, quiz\u00e1s la vista ya no se lo permit\u00eda. Prefiri\u00f3 no preguntar. La \u00faltima vez que la hab\u00eda visitado, hace ya quince a\u00f1os, caminaba poco y la cuidaba una mujer de Namibia llamada Martinique.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfHas visto a Eddie?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se le apareci\u00f3 la imagen de su padre. El rostro alargado, la nariz recta, los ojos hundidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Evit\u00f3 mencionarle que lo hab\u00eda visto en la calle, de lejos, hac\u00eda seis meses. Estaba al otro lado de la avenida, lo reconoci\u00f3 enseguida. Llevaba un bigote tupido y la cabeza afeitada por completo. En ese momento se le ocurri\u00f3 que deb\u00eda pasar fr\u00edo en las ma\u00f1anas, tan campante con la calva descubierta. Estaba flaco y caminaba con dificultad, quiz\u00e1s un leve cojeo en la pierna izquierda, no alcanzaba a distinguir. Lo sigui\u00f3 con la vista hasta que baj\u00f3 al metro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Qu\u00e9 pena. La familia es lo \u00fanico que una tiene. \u00bfLo vas a llamar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Hazlo por m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No, gracias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Anda a verlo un d\u00eda, no te cuesta nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su padre todav\u00eda viv\u00eda en la misma casa. Hab\u00eda pasado por fuera hace poco, el Volvo estaba estacionado debajo del parr\u00f3n como de costumbre. Se ve\u00eda que ya no andaba, podr\u00eda apostar que tampoco le hab\u00edan renovado la licencia. La carrocer\u00eda y los vidrios estaban cubiertos de polvo. Uno de los focos delanteros ten\u00eda una trizadura, como si la m\u00e1quina le gui\u00f1ara un ojo. Repar\u00f3 en la pintura descascarada del segundo piso de la casa, el timbre malo en la reja al que le faltaba el bot\u00f3n. Hojas de pl\u00e1tano oriental se acumulaban sobre la vereda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pens\u00e9 que \u00edbamos a hablar de ti, Peggy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed. Mis cenizas. Quiero que me cremen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ok.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014T\u00fa est\u00e1s a cargo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfYo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQui\u00e9n m\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No s\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No hay nadie m\u00e1s, querida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pero falta mucho para eso todav\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No te enga\u00f1es.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014T\u00f3mate tus remedios. P\u00f3rtate bien. No va a pasar nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfBecky?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Dime.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Prom\u00e9temelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014C\u00f3rtala. Est\u00e1s muy morbosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Dilo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Est\u00e1 bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Fuerte y claro, acu\u00e9rdate que soy sorda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Me har\u00e9 cargo de tus cenizas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Good girl.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se escuch\u00f3 una m\u00fasica dram\u00e1tica al otro lado de la l\u00ednea. Seguro le estaba subiendo el volumen al televisor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ac\u00e1 viene mi novela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfPero no me vas a decir\u2026?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQu\u00e9 cosa?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfD\u00f3nde vamos\u2026? \u00bfD\u00f3nde voy\u2026? \u2014la invadi\u00f3 un s\u00fabito pudor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfD\u00f3nde vas a dejarme?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Eso mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Quiero volver al lugar donde nac\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las piedras aguardando junto a la l\u00ednea del tren, el sol cayendo a plomo sobre ellas, proyectando una sombra concentrada en el suelo. Fue la primera imagen que se le vino a la cabeza. La vio en un libro de historia, en el colegio: un c\u00famulo tan alto como una casa de dos pisos y el hombre empeque\u00f1ecido frente a \u00e9l, sin zapatos, sujet\u00e1ndose el sombrero con la mano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pero ah\u00ed no hay nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfAh, s\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Es un peladero<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfY t\u00fa c\u00f3mo sabes?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014He visto fotos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Bueno. Nadie te pregunt\u00f3 si estabas de acuerdo y yo ya estoy muy vieja para cambiar de opini\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Colg\u00f3 poco despu\u00e9s. Rebeca quer\u00eda decirle que se quedara un rato m\u00e1s en la l\u00ednea, hac\u00eda a\u00f1os que no hablaban, pero a Peggy nunca le hab\u00eda gustado ponerse muy melosa; sus despedidas siempre eran escuetas, formales. Incluso en el aeropuerto, cuando era seguro que no volver\u00edan a verse hasta el siguiente verano, se dejaba abrazar solo uno o dos segundos, en los que su cuerpo nunca se relajaba, para luego apartarla suavemente con la mano. Rebeca a\u00fan recordaba las ganas de quedarse un poco m\u00e1s con la cabeza apoyada en las hombreras de sus vestidos, sentir la textura de esa ropa ligera que ol\u00eda tan distinto a la suya o a la de su padre. Su perfume dulce y c\u00edtrico persist\u00eda en los lugares a\u00fan cuando ya se hab\u00eda ido, era como si los hubiese colonizado. No somos italianos, le dijo una vez que la escuch\u00f3 gritar en la mesa. Parec\u00eda una broma, pero era tambi\u00e9n una advertencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerda haberle preguntado una vez de ni\u00f1a, sentada en sus rodillas, por qu\u00e9 no se quedaba para siempre con ellos. Sinti\u00f3 las piernas de su t\u00eda acomodarse, inquietas bajo su cuerpo. La textura de su vestido de algod\u00f3n bajo la palma de su mano. Tuvo la sensaci\u00f3n de que algo no estaba bien, como si hubiera abierto la puerta de una habitaci\u00f3n en donde ten\u00eda prohibido entrar. Se mir\u00f3 los zapatos. Eran rojos, de cuero, y ten\u00edan hebillas doradas a los costados: los hab\u00eda elegido Peggy. Fue el a\u00f1o que aprendi\u00f3 a andar en bicicleta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No puedo \u2014le hab\u00eda dicho en voz baja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Esta no es mi casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Podr\u00edas vivir en tu pieza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Por qu\u00e9 no te vas a jugar mejor \u2014dijo tom\u00e1ndola por la cintura y dej\u00e1ndola en el suelo. Rebeca vio la espalda alejarse rauda por la terraza, sus pantorrillas bronceadas alej\u00e1ndose a grandes zancadas tras la puerta que daba a la cocina y que qued\u00f3 balanceando un momento una vez que Peggy hubo desaparecido.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Iquique, 30 de enero de 1929<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Querida Dora,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todav\u00eda estoy en el hospital, aunque probablemente eso ya lo sabes. La enfermera me dice que llevo cuatro d\u00edas ac\u00e1. En mi pieza no hay reloj y al principio me tuvieron a oscuras. Era como si el tiempo no se moviera, una angustia que apretaba el pecho. Veo la luz del sol, que se cuela por los postigos, avanzar cent\u00edmetro a cent\u00edmetro por la pared. Nunca pens\u00e9 que los d\u00edas pod\u00edan ser tan largos y aburridos. Mi hermano Bernie pretende escribir esta carta, pero la verdad es que solo hace garabatos en una hoja de mi libreta con un l\u00e1piz de grafito. Se ha enojado mucho cuando escuch\u00f3 esto. Le estoy dictando a Kitty Murdoch que vino a acompa\u00f1arme. Tienes suerte, su caligraf\u00eda es muy superior a la m\u00eda. Prometi\u00f3 enviarte la misiva por correo, porque yo a\u00fan no puedo salir. Quisiera abrazarla de lo agradecida que estoy. No estoy enojada, Dora, lo prometo. Tengo una imagen del Buick verde oscuro de tu padre en la cancha de f\u00fatbol y despu\u00e9s solo blanco. Ac\u00e1 no quieren que hable de eso, sobretodo mis padres, se molestan. A veces las enfermeras me escuchan, me cuesta quedarme callada. El zumbido en los o\u00eddos dur\u00f3 muchas horas, me dio miedo quedar sorda. El doctor cree que deber\u00eda estarlo. Mis padres repiten todo el tiempo que tuve mucha suerte y deber\u00eda estar agradecida. No lo siento as\u00ed. Dicen que te vas a ir, pero yo no quiero que te vayas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ven a verme al hospital. Si vienes con tu madre de seguro que puedes pasar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">P.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>2<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer recuerdo que ten\u00eda de Peggy era en el ba\u00f1o de la casa de su padre. Deb\u00eda tener cuatro o cinco a\u00f1os, apenas alcanzaba el lavatorio y necesitaba la ayuda de un adulto para que le giraran la llave del agua. Hac\u00eda poco hab\u00edan llegado a vivir ah\u00ed y a Rebeca todav\u00eda le llamaba la atenci\u00f3n el techo abovedado del pasillo que terminaba en la puerta del ba\u00f1o. En la cocina, el lavaplatos era tan hondo que pod\u00eda sentarse adentro si quisiera y en el centro del jard\u00edn hab\u00eda un viejo nogal donde su padre instal\u00f3 un columpio de madera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No recordaba haber visto nunca a Peggy antes de esa calurosa tarde. Ni siquiera entend\u00eda bien de qui\u00e9n se trataba. Le daba un poco de miedo: era mucho m\u00e1s alta que las t\u00edas del jard\u00edn, m\u00e1s alta que Eddie incluso, y ol\u00eda raro. El aroma no era desagradable, pero s\u00ed fuerte, una mezcla de limones, polvos de se\u00f1ora y sudor que despu\u00e9s asoci\u00f3 con su car\u00e1cter. En ese tiempo no conoc\u00eda a nadie que tuviera su propio olor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ten\u00eda ganas de ir al ba\u00f1o, muchas ganas, pero hab\u00eda visto a la extra\u00f1a entrar y cerrar la puerta. Eddie le hab\u00eda ense\u00f1ado que cuando los grandes hac\u00edan eso, ella ten\u00eda que esperar afuera. Intent\u00f3 pensar en otra cosa, en los monitos. Encendi\u00f3 el televisor de la cocina y apret\u00f3 todos los botones. Fue hasta su pieza, tom\u00f3 un libro cualquiera, pero no pod\u00eda estarse quieta. Sali\u00f3 al pasillo y se par\u00f3 frente a la puerta. Mir\u00f3 sus chalas pl\u00e1sticas sobre el parqu\u00e9; la mugre que se acumulaba entre los dedos. Le molestaba entre las piernas, unos pinchazos que iban y ven\u00edan. Zapate\u00f3 en el piso para hacer ruido, pensaba que as\u00ed la mujer saldr\u00eda, pero nada de eso ocurri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Rebeca se asom\u00f3 por la abertura de la llave. Vio el vestido verde menta de la mujer, su espalda encorvada sobre el lavamanos. Ni siquiera estaba sentada en la taza. Ella ya no aguantaba. La extra\u00f1a se estaba mirando al espejo, nada m\u00e1s. Decidi\u00f3 ignorar la advertencia de su padre y girar la manilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La mujer se levant\u00f3 y gir\u00f3 la cabeza en su direcci\u00f3n. Su cuerpo era una torre. Rebeca sigui\u00f3 las venas de sus manos p\u00e1lidas, los brazos blandos y pecosos hasta las mangas cortas del vestido. Entre los dedos, la extra\u00f1a sosten\u00eda una esfera blanquecina. Rebeca escuchaba el agua corriendo, el sonido abultado del lavamanos llen\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En lo alto, casi cerca del techo, encontr\u00f3 su cara sonriente, enmarcada por un pa\u00f1uelo amarillo: la barbilla cuadrada, la nariz angulosa y los labios pintados de rojo p\u00e1lido. En ese rostro, un ojo la observaba muy abierto. Donde deber\u00eda estar el otro, hab\u00eda una especie de cuenco de carne blanda y sonrosada repujada hacia dentro, como una masa cruda. Entonces volvi\u00f3 a mirarle la mano: la extra\u00f1a sosten\u00eda el ojo que le faltaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Grit\u00f3 lo m\u00e1s fuerte que pudo. Un chorro r\u00e1pido y caliente le baj\u00f3 por los pantalones. Peggy intent\u00f3 agarrarle la mano, pero ella se solt\u00f3 de un manotazo y sali\u00f3 corriendo al fondo del jard\u00edn, donde hab\u00eda una casucha de madera que Eddie usaba de bodega para las herramientas. Quedaba un espacio entre el muro posterior y la hiedra que cubr\u00eda la pared. Se escondi\u00f3 ah\u00ed un buen rato, hasta que la ropa se le enfri\u00f3 sobre el cuerpo y entendi\u00f3 que nadie vendr\u00eda por ella. Cuando regres\u00f3 a la casa los encontr\u00f3 sentados en la mesa de la cocina. Se estaban tomando una cerveza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No quise asustarte, tesoro. Perd\u00f3name.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Rebeca fue hasta donde Eddie y se escondi\u00f3 detr\u00e1s de \u00e9l. Peggy le estaba sonriendo, no dejaba de mirarla. Parec\u00eda amistosa, aunque prefer\u00eda tomarse la situaci\u00f3n con cautela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Deber\u00edas cambiarte esa ropa mojada \u2014advirti\u00f3 Peggy\u2014. Te vas a resfriar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfEres un monstruo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Rebeca! \u2014advirti\u00f3 Eddie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No. Solo tengo un ojo de vidrio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Porque cuando chica me explot\u00f3 un auto en la cara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Creo que la est\u00e1s asustando m\u00e1s \u2014interrumpi\u00f3 Eddie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Es la verdad. No tiene nada de malo. Mira\u2026 \u2014dijo se\u00f1alando su ojo derecho con el dedo\u2014. Se ve casi real. Los doctores me lo hicieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfTe sirve para ver?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfEntonces para qu\u00e9 sirve?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Para verme normal, supongo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfTe gusta?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ahora s\u00ed, pero me cost\u00f3 mucho acostumbrarme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue a cambiarse de ropa a su pieza. Hab\u00eda aprendido a vestirse sola, salvo por la jardinera roja de trencitos, que era imposible de abrochar: las hebillas duras se resist\u00edan a sus dedos peque\u00f1os. Sinti\u00f3 un golpe suave en la puerta y al girarse descubri\u00f3 a Peggy en el dintel. Le pregunt\u00f3 si quer\u00eda ir a tomar helado, las dos solas, una tregua por haberla asustado. Rebeca le dijo que no sab\u00eda lo que significaba la palabra \u00abtregua\u00bb. Pregunt\u00f3 tambi\u00e9n si pod\u00eda ser un helado doble ba\u00f1ado en chocolate. Eddie nunca la dejaba comer tanto helado ni ba\u00f1arlo en chocolate, pero ella omiti\u00f3 esa \u00faltima parte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para su sorpresa, Peggy accedi\u00f3 de inmediato. Dio un paso hacia adelante, cruzando el umbral de la puerta. El cl\u00f3set estaba abierto, la jardinera colgando de una percha. Fue a ella como si se tratara de un im\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pero qu\u00e9 linda. Me pregunto qui\u00e9n te la habr\u00e1 regalado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oficina Aurora, 20 de febrero de 1929<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Querida Dora,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfTe acuerdas de cu\u00e1ndo nos conocimos? Ayer pens\u00e9 en ello todo el d\u00eda. Ven\u00edamos en el \u00faltimo tren de la tarde, desde Iquique, creo que era domingo. Nosotros hab\u00edamos pasado el fin de semana convidados donde los Murdoch. Estabas sentada junto a tu madre, mirando por la ventana. Te hab\u00edan puesto uno de esos trajes de marinero con pantalones cortos y camisa que odiabas. Cada cierto rato tironeabas del corbat\u00edn. Tu madre llevaba sombrero y te llamaba la atenci\u00f3n en voz baja, medio en serio medio en broma. En ese momento te encontr\u00e9 buenamoza, \u00bfqu\u00e9 tonta, no cierto? S\u00e9 que no te gustar\u00e1 el comentario. \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os ten\u00edamos?, \u00bfseis? Yo no era t\u00edmida y te hice una se\u00f1a con la mano. T\u00fa no me viste, pero tu madre s\u00ed lo hizo. Me sonri\u00f3 con esa boca bien pintada que contrastaba con su p\u00e1lida piel de porcelana. Tu mam\u00e1 se parece a las mu\u00f1ecas, con esos ojos pardos y redondos de pesta\u00f1as encrespadas. La recuerdo siempre a la sombra, siempre con una sombrilla tejida o un pa\u00f1uelo cubri\u00e9ndole la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tu madre cruz\u00f3 el vag\u00f3n a paso decidido, te arrastraba un poco, era obvio que no quer\u00edas estar ah\u00ed. Creo que tu padre se asom\u00f3 por encima del peri\u00f3dico, frunci\u00f3 la boca y volvi\u00f3 a esconderse tras el pliego de papel. Ahora que lo pienso, nunca lo he visto sonre\u00edr. Tu madre se present\u00f3 como la se\u00f1ora del m\u00e9dico y la m\u00eda le tendi\u00f3 la mano diciendo que le hab\u00edan comentado que el nuevo m\u00e9dico era casado y estaba encantada porque al fin tendr\u00eda alguien con quien conversar durante la cena. Nos acomodamos las cuatro en las butacas. T\u00fa ten\u00edas la cara roja de rabia, no quisiste hablar en todo el camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bernie asegura que ya te fuiste de la oficina. \u00c9l es el \u00fanico que me da noticias. Dice que te vio salir junto a tu padre muy temprano camino a la estaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 no viniste a verme antes de partir? He tratado de conseguir tu nueva direcci\u00f3n pero mis padres y los tuyos se muestran implacables. Bernie es muy peque\u00f1o para ser mi esp\u00eda, aunque es lo \u00fanico que quiere. Kitty ayuda algo, pero desde Iquique solo puede ponerle atenci\u00f3n a las conversaciones de sus padres. Lo \u00fanico que he conseguido es que tu madre me prometa que te entregar\u00e1 mis cartas. La m\u00eda me tiene amenazada. Dice que tengo que dejarte en paz o que me va a castigar el a\u00f1o completo. Ayer perd\u00ed la paciencia y le grit\u00e9 que era cruel, que por eso no tiene amigas. Me mand\u00f3 a la habitaci\u00f3n sin comer, pero vali\u00f3 la pena. Despu\u00e9s la Margarita me subi\u00f3 escondida un s\u00e1ndwich de pollo fr\u00edo con mostaza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ac\u00e1 el rumor es que te fuiste a la escuela militar, pero yo s\u00e9 que tu madre jam\u00e1s te har\u00eda eso, le gusta tenerte cerca, o lo m\u00e1s cerca que se pueda. T\u00fa s\u00ed tienes suerte con ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un beso y un abrazo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">P.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">P.d.: \u00a1Escr\u00edbeme!<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>3<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rebeca mir\u00f3 la hora en la pantalla de su computador, quedaban todav\u00eda algunos minutos. Hab\u00eda pensado en Peggy toda la semana. Estaba claro que la se\u00f1ora no iba a volver a llamar. Hizo los c\u00e1lculos y revis\u00f3 otra vez la hora de Inglaterra en el navegador. S\u00ed, era m\u00e1s conveniente llamarla al almuerzo, porque ten\u00eda tiempo y la diferencia horaria la favorec\u00eda, se aseguraba que Peggy estuviera despierta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando era peque\u00f1a, su t\u00eda sol\u00eda viajar a Chile al menos una semana antes de las fiestas de fin de a\u00f1o. Acostumbraba a tomar un taxi desde el aeropuerto, no permit\u00eda que fueran por ella. Cuando Rebeca preguntaba por qu\u00e9, le respond\u00eda con una caricia. Eddie tiene mucho trabajo, coraz\u00f3n, y no queremos molestarlo. Con el tiempo, entendi\u00f3 que Peggy no lo hac\u00eda por su padre sino por ella: le gustaba ser due\u00f1a de su tiempo, pagar sus propias cuentas, no depender de nadie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eddie la esperaba con una botella de gin y otra de t\u00f3nica sobre la mesa. La cubeta plateada hasta el tope de hielos que se iban derritiendo con el aire c\u00e1lido de diciembre. Lavaba un lim\u00f3n y lo part\u00eda en rodajas sobre el platillo mientras tarareaba una canci\u00f3n en voz baja. Los dos iban mirando el reloj cada cierto tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esas ocasiones, \u00e9l le permit\u00eda cortar los quesos en cubitos con un cuchillo romo y despu\u00e9s encajar los palitos de coctel uno a uno. Queso chanco, a temperatura ambiente, era el favorito de Peggy. Le hab\u00eda ense\u00f1ado a elegirlo ella misma, ojal\u00e1 lo m\u00e1s p\u00e1lido posible y lleno de agujeros. Despreciaba los quesos muy amarillos. A esos les ponen colorante, dec\u00eda haciendo un gesto con la mano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando no daba m\u00e1s de expectaci\u00f3n, Rebeca dejaba el queso sobre la mesa y se instalaba junto a la reja, con las manos rodeando los barrotes. Cuando escuchaba un auto asomaba la cabeza lo m\u00e1s que pod\u00eda. Apenas ve\u00eda el techo amarillo del taxi aflojando la velocidad, se devolv\u00eda a la casa gritando a todo pulm\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pieza de Peggy, vac\u00eda durante el resto del a\u00f1o, era la \u00faltima del pasillo. Una habitaci\u00f3n grande e iluminada con un ventanal que daba al patio trasero. Ella se negaba de forma rotunda a que le instalaran cortinas. Vengo llegando del invierno y tengo que aprovechar al m\u00e1ximo la luz, dec\u00eda. Necesito mi vitamina D, querida, para los huesos. Mientras estaba con ellos el taconeo alegre de sus zapatos se escuchaba por toda la casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo mejor de esos meses eran las ma\u00f1anas. Peggy la despertaba muy temprano para que la acompa\u00f1ara a la panader\u00eda de la esquina. Despu\u00e9s ven\u00edan los desayunos largos en la mesa de la cocina. Puede verla, de pie sobre el mes\u00f3n, moliendo una palta tras otra mientras canta en voz baja algo en ingl\u00e9s, el ruedo de su falda movi\u00e9ndose al comp\u00e1s de sus piernas inquietas. En Sussex no hay marraquetas, coraz\u00f3n, canturreaba cada vez que pon\u00eda otro pan en el tostador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A las una en punto, Rebeca se ech\u00f3 a la boca un pu\u00f1ado de almendras confitadas que guardaba en el caj\u00f3n, tom\u00f3 su cartera y sali\u00f3 de la oficina sin despedirse de nadie. Camin\u00f3 por diez minutos hasta una rotonda en cuyo centro hab\u00eda una peque\u00f1a plazoleta, donde eligi\u00f3 el banco m\u00e1s alejado. Busc\u00f3 el n\u00famero de su t\u00eda en el directorio del tel\u00e9fono.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Hola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQui\u00e9n?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Yo. Rebeca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Hola, linda. Todav\u00eda no me muero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Menos mal, pens\u00f3 Rebeca, y se qued\u00f3 muda. En la calle, un hombre mayor con un chaleco reflectante indicaba a los autos d\u00f3nde estacionar. Agitaba un pa\u00f1uelo amarillo en el aire con energ\u00eda. Era calvo y con bigote, como su padre. Se sorprendi\u00f3 superponiendo su rostro al de ese desconocido: los ojos profundos, el bigote cano y tupido, las cejas a medio completar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfBueno y\u2026? \u2014preguntaron del otro lado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfBueno qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Para qu\u00e9 me est\u00e1s llamando, ni\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tom\u00f3 aire con la boca y busc\u00f3 dentro de la cartera la bolsita de almendras confitadas que no estaba por ninguna parte. Qu\u00e9 decirle despu\u00e9s de tanto tiempo. Sinti\u00f3 las palmas sudorosas, pegotes y se las limpi\u00f3 en los pantalones oscuros, dejando una mancha blanca de az\u00facar hacia uno de los costados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfTodav\u00eda tienes el gato?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfQuieres que te lo herede? Me temo que ya se lo ofrec\u00ed a Martinique.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La \u00fanica vez que la visit\u00f3, en Inglaterra, Peggy ten\u00eda un felino gordo y sin test\u00edculos con el cuello del ancho del muslo de un ni\u00f1o. Ezra era su nombre. Un animal hura\u00f1o y desconfiado que buscaba la oscuridad para guarecerse, los espacios estrechos entre los muebles, y desde ah\u00ed miraba a Rebeca agazapado con sus ojos amarillos, calculando cada uno de sus movimientos. Cuando se iba a la cama el gato la espiaba desde el otro lado de la puerta. Una vez, incluso, la hab\u00eda ara\u00f1ado mientras tomaba siesta en el sill\u00f3n, sin provocaci\u00f3n alguna. Las pocas veces que lo hab\u00eda visto afuera, se desplazaba de forma lenta y cuidadosa por el jard\u00edn, como si le repugnara la humedad del pasto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escuch\u00f3 suspirar, aburrida. Ah\u00ed estaba la misma m\u00fasica dram\u00e1tica de la otra vez. Trat\u00f3 de recordar la habitaci\u00f3n, la casa de ladrillos con el antejard\u00edn y las macetas, la escalera alfombrada, el papel mural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfBeca, linda, no te estar\u00e1s preocupando por m\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfT\u00eda Peggy?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Dime.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Te quiero mucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las pulseras tintineando, su perfume. El ruido de sus tacos ampli\u00e1ndose por la casa. Tener cinco a\u00f1os otra vez y cruzar el sem\u00e1foro de la calle Suecia tomada de su mano pecosa y ensortijada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Qu\u00e9 linda \u2014respondi\u00f3 Peggy\u2014. No se lo digamos a nadie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oficina Aurora, 4 de abril de 1929<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Querida Dora,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Han pasado meses y a\u00fan no recibo una carta tuya. \u00bfQu\u00e9 pasa? Fui a preguntar al correo y don Humberto me dice que all\u00e1 no saben nada. Que el tren lleg\u00f3 por la tarde con la correspondencia de Iquique y de Santiago. \u00bfEs posible que te hayas olvidado de m\u00ed tan pronto?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Archie Evans se fue de la oficina y no volver\u00e1. No pod\u00edamos creerlo. A m\u00ed me dio mucha pena, mi madre me acompa\u00f1\u00f3 a despedirlo a la estaci\u00f3n. \u00c9l se ve\u00eda radiante, como siempre. Me tom\u00f3 un retrato con la c\u00e1mara y prometi\u00f3 enviarlo desde Iquique. Al principio no quer\u00eda que me fotografiara, todav\u00eda no me acostumbro al parche. Mi padre a veces me dice que soy un pirata, un corsario de la corona, lo hace con buena intenci\u00f3n pero no le veo la gracia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con lo del ojo he conseguido aplazar por unos meses mi regreso al internado en Valpara\u00edso. La verdad es que tengo miedo de que las otras ni\u00f1as se r\u00edan de m\u00ed. Mi madre ha decidido que si no asisto al colegio ella misma me dar\u00e1 clases. Es muy estricta y sabe mucho de matem\u00e1ticas, que es pr\u00e1cticamente lo \u00fanico que veo durante varias horas al d\u00eda. Se ha olvidado de la historia, la gram\u00e1tica y las ciencias. Solo le importa que maneje c\u00e1lculo y aritm\u00e9tica. Me pone en una silla junto a su sill\u00f3n en la salita y no me permite levantarme, ni siquiera para ir al ba\u00f1o, hasta que haya terminado una larga lista de ejercicios que despu\u00e9s revisa con un l\u00e1piz a tinta rojo. Si no le apunto a uno me da un coscorr\u00f3n con la mano del anillo. Lo hace as\u00ed a prop\u00f3sito. Mi madre es como el cancerbero, siempre atenta a condenar el m\u00e1s m\u00ednimo error.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella misma me ha tomado una cita con un famoso oculista en Santiago. Iremos solas, dentro de un mes. Pap\u00e1 no puede dejar la oficina. No ahora. Trabaja mucho y siempre tiene ojeras, hace semanas que llega tarde. Seg\u00fan \u00e9l no pasa nada, pero yo lo veo triste. A veces pienso que es por mi ojo. Ahora tiene una hija deforme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que a Mr. Archie alguien lo espera en la ciudad, alguna de sus novias quiz\u00e1s. Emma asegura que tiene tres al mismo tiempo, pero ella siempre ha sido malhablada. \u00bfTe acuerdas cuando \u00edbamos por el costado de la casa de solteros los d\u00edas domingo para espiarlo por la ventana? Le\u00eda los diarios atrasados durante horas, seguro que los juntaba durante la semana. Se instalaba en la poltrona y pon\u00eda las botas llenas de polvo encima del taburete, mientras liaba cigarrillos como presidiario. Y le ped\u00eda a la mucama que planchara los diarios, qu\u00e9 man\u00eda m\u00e1s rid\u00edcula. La pobre mujer los pon\u00eda sobre la tabla y despu\u00e9s se los llevaba en una bandeja, con sumo cuidado. Mientras le\u00eda, iba encendiendo cada nuevo cigarrillo con la colilla del anterior. A m\u00ed, mi madre nunca me dejar\u00eda poner los zapatos sucios sobre los muebles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 si deber\u00eda contarte esto, pero eres la \u00fanica a quien puedo dec\u00edrselo. Dos d\u00edas antes de que Mr. Archie se fuera me ofreci\u00f3 un cigarrillo. Me pareci\u00f3 osado y tuve miedo de que mi madre sintiera el olor cuando llegara de regreso a casa, entonces le dije que no. \u00c9l se rio y dijo: \u00abBuena chica\u00bb o algo por el estilo. Tuve la impresi\u00f3n de que hab\u00eda un poco de desprecio en sus palabras. Estaba de mal humor, no era el Archie de siempre. Se fum\u00f3 el cilindro de dos caladas, lo juro. Y despu\u00e9s lo tir\u00f3 al suelo y lo dej\u00f3 ah\u00ed humeando mientras se iba. No he querido preguntarle a pap\u00e1, pero creo que ha habido un problema y por eso se va.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ayer escuch\u00e9 que no era el \u00fanico. Hay varios que van a dejar la oficina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escr\u00edbeme, Dora, estoy esperando tu carta con ansias. P.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Contest\u00f3 sin mirar antes la pantalla, sin ver qui\u00e9n llamaba. Al almuerzo se hac\u00eda fila y quer\u00eda llegar r\u00e1pido, despu\u00e9s ten\u00eda reuni\u00f3n. Pensaba comprar una sopa de espinaca para capear el fr\u00edo, quiz\u00e1s tambi\u00e9n un paquete de cuchufl\u00eds, de esos ba\u00f1ados en chocolate. A esta hora el cuerpo le ped\u00eda az\u00facar para pasar la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"featured_media":21353,"template":"","categories":[57,10],"class_list":["post-21464","stsp_text","type-stsp_text","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-issue-27","category-prosa"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Nostalgia del desierto - stadtsprachen<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nostalgia-del-desierto\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"de_DE\" \/>\n<meta property=\"og:locale:alternate\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Nostalgia del desierto - stadtsprachen\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"1 Contest\u00f3 sin mirar antes la pantalla, sin ver qui\u00e9n llamaba. Al almuerzo se hac\u00eda fila y quer\u00eda llegar r\u00e1pido, despu\u00e9s ten\u00eda reuni\u00f3n. Pensaba comprar una sopa de espinaca para capear el fr\u00edo, quiz\u00e1s tambi\u00e9n un paquete de cuchufl\u00eds, de esos ba\u00f1ados en chocolate. A esta hora el cuerpo le ped\u00eda az\u00facar para pasar la [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nostalgia-del-desierto\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"stadtsprachen\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/Stadtsprachen\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-08-19T09:50:18+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/stadtsprachen.de\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/ssm27_13-scaled.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"2560\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1920\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@stadtsprachen\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Gesch\u00e4tzte Lesezeit\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"27\u00a0Minuten\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/text\\\/nostalgia-del-desierto\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/text\\\/nostalgia-del-desierto\\\/\",\"name\":\"Nostalgia del desierto - stadtsprachen\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/text\\\/nostalgia-del-desierto\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/text\\\/nostalgia-del-desierto\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/04\\\/ssm27_13-scaled.jpg\",\"datePublished\":\"2024-04-25T11:05:00+00:00\",\"dateModified\":\"2025-08-19T09:50:18+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/text\\\/nostalgia-del-desierto\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"de-DE\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/text\\\/nostalgia-del-desierto\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"de-DE\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/text\\\/nostalgia-del-desierto\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/04\\\/ssm27_13-scaled.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/04\\\/ssm27_13-scaled.jpg\",\"width\":2560,\"height\":1920},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/text\\\/nostalgia-del-desierto\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Startseite\",\"item\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Texts\",\"item\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/en\\\/text\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":3,\"name\":\"Nostalgia del desierto\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/\",\"name\":\"stadtsprachen\",\"description\":\"\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"de-DE\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/#organization\",\"name\":\"stadtsprachen\",\"url\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"de-DE\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/02\\\/cropped-logo_stadtsprachen_taubenblau.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/02\\\/cropped-logo_stadtsprachen_taubenblau.png\",\"width\":512,\"height\":512,\"caption\":\"stadtsprachen\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/stadtsprachen.de\\\/de\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/Stadtsprachen\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/stadtsprachen\",\"https:\\\/\\\/www.instagram.com\\\/berlinerliterarischeaktion\\\/\",\"https:\\\/\\\/mastodon.social\\\/@BerlinerLiterarischeAktion\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Nostalgia del desierto - stadtsprachen","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nostalgia-del-desierto\/","og_locale":"de_DE","og_type":"article","og_title":"Nostalgia del desierto - stadtsprachen","og_description":"1 Contest\u00f3 sin mirar antes la pantalla, sin ver qui\u00e9n llamaba. Al almuerzo se hac\u00eda fila y quer\u00eda llegar r\u00e1pido, despu\u00e9s ten\u00eda reuni\u00f3n. Pensaba comprar una sopa de espinaca para capear el fr\u00edo, quiz\u00e1s tambi\u00e9n un paquete de cuchufl\u00eds, de esos ba\u00f1ados en chocolate. A esta hora el cuerpo le ped\u00eda az\u00facar para pasar la [&hellip;]","og_url":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nostalgia-del-desierto\/","og_site_name":"stadtsprachen","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/Stadtsprachen","article_modified_time":"2025-08-19T09:50:18+00:00","og_image":[{"width":2560,"height":1920,"url":"https:\/\/stadtsprachen.de\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/ssm27_13-scaled.jpg","type":"image\/jpeg"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@stadtsprachen","twitter_misc":{"Gesch\u00e4tzte Lesezeit":"27\u00a0Minuten"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nostalgia-del-desierto\/","url":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nostalgia-del-desierto\/","name":"Nostalgia del desierto - stadtsprachen","isPartOf":{"@id":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nostalgia-del-desierto\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nostalgia-del-desierto\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/stadtsprachen.de\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/ssm27_13-scaled.jpg","datePublished":"2024-04-25T11:05:00+00:00","dateModified":"2025-08-19T09:50:18+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nostalgia-del-desierto\/#breadcrumb"},"inLanguage":"de-DE","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nostalgia-del-desierto\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"de-DE","@id":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nostalgia-del-desierto\/#primaryimage","url":"https:\/\/stadtsprachen.de\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/ssm27_13-scaled.jpg","contentUrl":"https:\/\/stadtsprachen.de\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/ssm27_13-scaled.jpg","width":2560,"height":1920},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/text\/nostalgia-del-desierto\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Startseite","item":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Texts","item":"https:\/\/stadtsprachen.de\/en\/text\/"},{"@type":"ListItem","position":3,"name":"Nostalgia del desierto"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/#website","url":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/","name":"stadtsprachen","description":"","publisher":{"@id":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"de-DE"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/#organization","name":"stadtsprachen","url":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"de-DE","@id":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/stadtsprachen.de\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/cropped-logo_stadtsprachen_taubenblau.png","contentUrl":"https:\/\/stadtsprachen.de\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/cropped-logo_stadtsprachen_taubenblau.png","width":512,"height":512,"caption":"stadtsprachen"},"image":{"@id":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/Stadtsprachen","https:\/\/x.com\/stadtsprachen","https:\/\/www.instagram.com\/berlinerliterarischeaktion\/","https:\/\/mastodon.social\/@BerlinerLiterarischeAktion"]}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/stsp_text\/21464","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/stsp_text"}],"about":[{"href":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/types\/stsp_text"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/stsp_text\/21464\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21466,"href":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/stsp_text\/21464\/revisions\/21466"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21353"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21464"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21464"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}