{"id":11836,"date":"2020-02-17T10:59:51","date_gmt":"2020-02-17T09:59:51","guid":{"rendered":"https:\/\/stadtsprachen.de\/?post_type=stsp_text&#038;p=11836"},"modified":"2021-03-12T14:27:20","modified_gmt":"2021-03-12T13:27:20","slug":"el-sub","status":"publish","type":"stsp_text","link":"https:\/\/stadtsprachen.de\/en\/text\/el-sub\/","title":{"rendered":"El Sub"},"content":{"rendered":"<p>Hoy qued\u00e9 con Monika en Lichtenberg. Me cit\u00f3 hace una semana en el Katzencaf\u00e9, posiblemente el primer caf\u00e9 <i>hipster<\/i> de la zona B, fuera de la zona c\u00e9ntrica de Berl\u00edn y cuya atracci\u00f3n principal no son los cinco gatos que siempre est\u00e1n ah\u00ed, sino los pasteles de la casa. El caf\u00e9 queda a una hora de donde vive ella. Es la primera vez en nuestra relaci\u00f3n que repetimos lugar, lo cual es mucho decir, llevamos poco m\u00e1s de tres a\u00f1os saliendo. Quiere hablar conmigo. De la emoci\u00f3n, me he venido a pie los siete kil\u00f3metros de camino. Seguro que desea que volvamos a la zona A, como la gente normal. Lo presiento. Conoc\u00ed a Monika cuando yo viv\u00eda en la casa de V\u00edctor. Ella todav\u00eda ten\u00eda dos piercings en el labio inferior y llevaba rastas. Coincidimos en la estaci\u00f3n de metro Berliner Stra\u00dfe, una de aquellas estaciones de Berl\u00edn donde es imposible orientarse. Estaba un poco perdida y llevaba prisa. Yo no ten\u00eda ganas de volver a casa y alimentar al gato de V\u00edctor. As\u00ed que me detuve a ayudarla.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAd\u00f3nde vas?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEspa\u00f1ol?<\/p>\n<p>\u2014Mexicano \u2014correg\u00ed\u2014. \u00bfPor d\u00f3nde quieres salir?<\/p>\n<p>\u2014Voy al bar badenscher Hof.<\/p>\n<p>Le expliqu\u00e9 en siete frases mal construidas c\u00f3mo salir de la estaci\u00f3n y en quince c\u00f3mo no saldr\u00eda. Ella encontr\u00f3 mi explicaci\u00f3n muy confusa. Le volv\u00ed a explicar todo, pero a la tercera frase ni yo supe qu\u00e9 quer\u00eda decir. Le propuse acompa\u00f1arla.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEres de Berl\u00edn? \u2014le pregunt\u00e9 mientras sal\u00edamos de la estaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, vivo por Dahlem \u2014hizo una pausa\u2014. \u00bfY t\u00fa en qu\u00e9 parte de la ciudad vives?<\/p>\n<p>\u2014Ahora por aqu\u00ed, en la calle Tharandter.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY luego te vas a mudar?<\/p>\n<p>\u2014No exactamente. Despu\u00e9s me voy a Mitte. Una amiga necesita que riegue sus plantas, se va unos meses fuera. No tengo casa fija.<\/p>\n<p>\u2014Aj\u00e1 \u2014torci\u00f3 la boca y se mordi\u00f3 un piercing\u2014. \u00bfVas de casa en casa?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDesde cu\u00e1ndo?<\/p>\n<p>\u2014Dos a\u00f1os, creo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEn Alemania? \u00a1Imposible! \u00bfY tu correo postal?<\/p>\n<p>\u2014Tengo buz\u00f3n postal.<\/p>\n<p>Sonri\u00f3 y ah\u00ed me di cuenta de que ten\u00eda una sonrisa preciosa, pero no le dije nada, porque si se lo dec\u00eda evidentemente pensar\u00eda, \u201clatino\u201d. Yo lamentaba que mi alem\u00e1n fuera tan b\u00e1sico que no alcanzara a pedirle su tel\u00e9fono de una manera ingeniosa. De repente reconoci\u00f3 la calle y avist\u00f3 el bar.<\/p>\n<p>\u2014Llegamos. Gracias por tu tiempo&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Luis. Me llamo Luis.<\/p>\n<p>\u2014Mucho gusto, Monika.<\/p>\n<p>\u2014Toma mi tarjeta, por si te pierdes por el barrio o necesitas que cuide de tus plantas. Tom\u00f3 la tarjeta y la guard\u00f3 sin leer. Yo atraves\u00e9 la Berliner y segu\u00ed por la Landhaus, el gato seguramente tendr\u00eda hambre. Monika me llam\u00f3 una semana despu\u00e9s. Yo ya estaba instalado en Mitte en casa de Cecilia y miraba libros de fotograf\u00eda tomando el sol en el balc\u00f3n. Quedamos para un paseo en Hansaplatz, un punto intermedio seg\u00fan ella; yo la habr\u00eda citado en Nollendorfplatz, que era ideal para ambos, pero al ser la zona rainbow de Berl\u00edn, ten\u00eda el peque\u00f1o inconveniente de que ella pensara que yo era gay o bisexual. Empezamos nuestro paseo al lado del r\u00edo, por la Wikingerufer. Me pregunt\u00f3 si la Ciudad de M\u00e9xico tambi\u00e9n era atravesada por r\u00edos. Le dije que en M\u00e9xico flu\u00edan dos, el r\u00edo Churubusco y el r\u00edo Piedad. Ella se sorprendi\u00f3 mucho porque ten\u00eda otra imagen de la megal\u00f3polis. Entonces agregu\u00e9 que ambos iban cargados de coches y que un tercer r\u00edo, el Magdalena, por cuestiones de seguridad nacional ya s\u00f3lo flu\u00eda subterr\u00e1neo. Pero no entendi\u00f3 mi humor. Supongo que por eso sac\u00f3 un tono seco y distante, como si hablara con un turista. Me cont\u00f3 del Muro, de la Segunda Guerra y de aquellas placas doradas en el adoquinado, las Stolpersteine, que uno encuentra en el piso en memoria de los jud\u00edos v\u00edctimas del holocausto. No me atrev\u00ed a interrumpirla y decirle que ya sab\u00eda eso. Quer\u00eda escucharla hablar. Cuando atravesamos la calle Lessing, me dijo que por ah\u00ed deb\u00eda estar la casa del autor. Yo le dije que estaba en el barrio Nikolaiviertel. En casa de un cliente hab\u00eda hojeado libros de bachillerato y sab\u00eda bien que con el tal Lessing torturaban a los alumnos alemanes. De lo que le\u00ed del autor no recordaba nada, pero s\u00ed de la introducci\u00f3n con una foto en blanco y negro de la casa. Ella busc\u00f3 la informaci\u00f3n en el celular. Al leer la respuesta se mordi\u00f3 el labio y guard\u00f3 el tel\u00e9fono en su mochila.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEstudias Historia?<\/p>\n<p>\u2014Estudiaba Filosof\u00eda, pero se me acab\u00f3 la beca \u2014contest\u00e9. No quer\u00eda confesarle que a causa de mi coraz\u00f3n roto jam\u00e1s consegu\u00ed terminar la tesis\u2014. Ahora me dedico a cuidar pisos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 en tu tarjeta dice \u201cSub\u201d?<\/p>\n<p>\u2014Sub de \u201csubalquiler\u201d. As\u00ed me conocen amigos y clientes.<\/p>\n<p>\u2014Ya&#8230; \u00bfSe gana bien?<\/p>\n<p>\u2014Suficiente.<\/p>\n<p>Seguimos caminando sin decir nada. Si mi alem\u00e1n hubiera sido fluido le habr\u00eda enlistado lo pr\u00e1ctico que es no aferrarse a las cosas. Pasamos por un par de edifi cios de la Universidad T\u00e9cnica. De repente, ella empez\u00f3 a contar cosas personales. Me dijo que su abuela hab\u00eda estudiado en la Universidad Libre. Estuvo en la primera generaci\u00f3n, recalc\u00f3, cuando no hab\u00eda campus ni nada y las primeras clases las daban donde se pudiera. A su abuela le toc\u00f3 en un establo, estudi\u00f3 para ser profesora. Monika se decidi\u00f3 por Ciencias Pol\u00edticas. Y mientras hablaba de c\u00f3mo le encantaba vivir en una ciudad tan llena de historia, yo pensaba en el \u00faltimo paseo que hicimos Martha \u2014mi ex\u2014 y yo. Terminamos frente a la catedral. \u201cSe est\u00e1 hundiendo mucho\u201d, dijo aquella vez. Y yo susurr\u00e9 \u201cy debajo pir\u00e1mides aztecas\u201d. Creo que fue lo \u00faltimo que comentamos antes de despedirnos. No s\u00e9 si not\u00f3 que me qued\u00e9 callado, pero, cuando nos detuvimos en la Helmholtzstra\u00dfe a ver c\u00f3mo tiraban edifi cios para construir despu\u00e9s departamentos impagables, volte\u00f3 a verme.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe sientes bien en la ciudad? \u2014pregunt\u00f3 y se at\u00f3 sus rastas en una cola.<\/p>\n<p>Antes contestaba que era una maravilla haber llegado a Berl\u00edn como da\u00f1o colateral de un coraz\u00f3n roto y gracias a una oportuna beca de posgrado en el extranjero. Pero la respuesta hab\u00eda cambiado con el tiempo.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, s\u00ed. Tengo amigos por toda la ciudad \u2014y en ese momento record\u00e9 que no hab\u00eda regado las plantas de Cecilia.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEn d\u00f3nde?<\/p>\n<p>\u2014Charlottenburg, Wilmersdorf, Friedrichshain&#8230; Y clientes en todos esos lugares. Por eso conozco bien la ciudad.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Cualquiera puede decir eso! A ver, \u00bfcalle Weser?<\/p>\n<p>\u2014En dos barrios, Neuk\u00f6lln y Friedrichshain.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMuseo jud\u00edo?<\/p>\n<p>\u2014F\u00e1cil. En Kreuzberg. Hay que bajarse en Hallesches Tor. Le contest\u00e9 quince preguntas seguidas, todo lo que nos tard\u00f3 recorrer la Gotzkowskystra\u00dfe. Se mord\u00eda fuerte el labio, no le gustaba nada que yo supiera las respuestas. Cuando atravesamos la Turmstra\u00dfe, un grupo de adolescentes turcoalemanas miraba un escaparate que mostraba los pa\u00f1uelos de moda para el pelo. Monika se las qued\u00f3 mirando.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEn qu\u00e9 barrio vive Thilo Sarrazin? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEse ex pol\u00edtico que habla de inteligencia y genes y quiere echar a los musulmanes de aqu\u00ed? &#8230; \u00bfEn Zehlendorf con los ricachones?<\/p>\n<p>\u2014No \u2014y sonri\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde?<\/p>\n<p>Ella se qued\u00f3 con la respuesta en los labios porque justo entramos a calles que yo no conoc\u00eda. \u00bfEstar\u00edamos en Wedding?, pens\u00e9. A ella le gust\u00f3 verme desorientado. Me atrev\u00ed a tomarla de la mano, era como si la ciudad nos hubiera guardado una sorpresa. Desde ah\u00ed hicimos un acuerdo t\u00e1cito: siempre salir a lugares que alguno de los dos no conociera, sin repetirlos. En esos paseos habl\u00e1bamos de todo. Ella quer\u00eda saber de mis clientes, c\u00f3mo viv\u00edan, qu\u00e9 ten\u00edan en sus libreros, c\u00f3mo eran sus muebles. Con el permiso de V\u00edctor y Cecilia, la llev\u00e9 a conocer sus pisos. Despu\u00e9s visitamos el de unos clientes abogados. Alucin\u00f3 con la cantidad de antig\u00fcedades que ten\u00edan en la sala. Tambi\u00e9n hab\u00eda ocasiones en nuestros paseos en las que me contaba por qu\u00e9 cierta calle se llamaba de tal o cual manera. Casi siempre terminaba cont\u00e1ndome c\u00f3mo el maldito capitalismo estaba acabando con su pa\u00eds. De la nada dec\u00eda que por eso le encantaba mi actitud pol\u00edtica frente al sistema: sin casa, sin muebles, cero posesiones. Entonces, y si est\u00e1bamos cerca del piso a cuidar, me golpeaba el hombro para que la llevara ah\u00ed a tener sexo: encima de camas desconocidas, o de antig\u00fcedades, o en la habitaci\u00f3n de los ni\u00f1os. Yo no me atrev\u00eda a decirle que no se trataba de una cuesti\u00f3n de principios, sino de algo que empec\u00e9 a hacer por necesidad y sin querer result\u00f3 m\u00e1s rentable de lo que pensaba. Los paseos con Monika se volvieron frecuentes. S\u00f3lo los interrump\u00edamos en invierno, la temporada m\u00e1s dura en mi trabajo porque hab\u00eda muchos clientes que me dejaban su piso y hab\u00eda que peregrinar por toda la ciudad llevando lista en mano para no errar con los alimentos de las mascotas ni las veces de riego. Yo no pod\u00eda aprovechar las bibliotecas personales ni los discos de mis clientes. Hab\u00eda que mudarse continuamente y eso me estresaba. Pero Monika no me reclamaba nada. Entend\u00eda cu\u00e1nto me agobiaba esa log\u00edstica y me dejaba en paz. Vernos con tanta frecuencia y con la regla de no repetir calles tuvo sus consecuencias. En nuestro segundo a\u00f1o juntos, mientras mir\u00e1bamos el mapa en la Sonntagstra\u00dfe nos dimos cuenta de que nos quedaban a lo sumo seis calles sin ver en la zona A, pero no dijimos nada. Tal vez ambos pensamos que ah\u00ed hab\u00eda acabado todo. Y que era est\u00fapido continuar con nuestra relaci\u00f3n en la zona B. Ese d\u00eda me llev\u00f3 a la fuente de los hipop\u00f3tamos, una plazuela que por alguna raz\u00f3n que no quiso confesarme le recordaba Nueva York. Nos recargamos en la pileta circular y ella me cont\u00f3 que el hipop\u00f3tamo que ve\u00edamos ah\u00ed en realidad era una r\u00e9plica, el original lo hab\u00edan robado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo alguien se puede llevar un hipop\u00f3tamo de una tonelada sin que nadie lo note?<\/p>\n<p>Ella se encogi\u00f3 de hombros. Una pareja pas\u00f3 frente a nosotros y arroj\u00f3 una colilla a la fuente.<\/p>\n<p>\u2014Ahora con la maestr\u00eda casi no tendr\u00e9 tiempo \u2014dijo y yo pens\u00e9 en que en nuestro \u00faltimo paseo Martha y yo no entramos a ver la catedral, pero s\u00ed vimos los murales de Palacio Nacional.<\/p>\n<p>\u2014Adem\u00e1s, tengo que buscarme un trabajo de medio turno. Te llamo la pr\u00f3xima semana.<\/p>\n<p>No lo hizo. Supuse que ese lugar le recordaba a la Gran Manzana por el sabor a despedida que la fuente emanaba. Estuvimos casi un mes sin contacto. En dos a\u00f1os de paseos, de repente no recordaba c\u00f3mo se sent\u00eda deambular sin decir palabra, la extra\u00f1aba. Fue cuando me sali\u00f3 el primer cliente en la zona B, cerca de la antigua embajada de Ir\u00e1n en la ahora inexistente RDA, que decid\u00ed llamarla yo. Me parec\u00eda una pena que no viniera conmigo a estos sitios que ella seguramente tildar\u00eda de alternativos y le recordar\u00edan mi actitud pol\u00edtica frente al maldito sistema capitalista. La cit\u00e9 en la zona B. Se alegr\u00f3 y se disculp\u00f3 por no haberme contactado. Inauguramos los paseos fuera del centro el d\u00eda que ella se despidi\u00f3 de las rastas y empez\u00f3 a trabajar para una cadena de caf\u00e9.<\/p>\n<p>Primero, y a pedido suyo, quedamos en el lado occidental porque estaba mejor conectado. Visitamos unos lagos e incluso una vez fuimos a Dahlem a ayudar a sus ex compa\u00f1eros con una mudanza, ten\u00edan que dejar los dormitorios estudiantiles. Luego la cambiaron de sucursal y tuvimos que quedar en el lado oriental. A m\u00ed ese lado me parec\u00eda desdibujado, adem\u00e1s a Monika le quedaba muy lejos de la universidad y la casa. A veces llegaba muy cansada, camin\u00e1bamos un poco y los paseos se acababan pronto. Yo pensaba que parte del problema era lo que ve\u00edamos, sobre todo los Plattenbau, edificios sin chiste alguno en avenidas ampl\u00edsimas, pero vac\u00edas de gente. Una vez en un paseo no dijimos nada, esa noche Monika me mand\u00f3 un mensaje quej\u00e1ndose de esos deprimentes multifamiliares por donde uno no se atrev\u00eda siquiera a conversar. No hablar era una de las reacciones que le provocaba la zona, la otra era hablar de temas a\u00fan m\u00e1s deprimentes que los <i>Plattenbau<\/i>, como la pensi\u00f3n o el seguro de desempleo. Yo sufr\u00eda por ella porque finalmente era la \u00fanica chica que me aceptaba tal cual era y no me gustaba verla as\u00ed. Para intentar consolarla le contaba tambi\u00e9n de mis problemas para que as\u00ed viera que no estaba sola. Le cont\u00e9 que algunos clientes de la zona A pronto se mudar\u00edan a otra ciudad y otros todav\u00eda no me pagaban. Le dec\u00eda lo dif\u00edciles que eran los clientes de la zona B. No paraban de pedir descuentos y entend\u00edan por \u201ccuidar el piso\u201d renovaci\u00f3n del mismo. Huyendo de esos paseos por lugares gris\u00e1ceos fue como entramos al Katzencaf\u00e9. All\u00ed compartimos un pastel de zanahoria y me habl\u00f3 sobre la velocidad a la que se estaba gentrifi cando la ciudad y los costos que ocasionaban las personas mantenidas gracias a la ayuda social \u2014mencionando datos de economistas que ahora eran sus profesores\u2014. Yo pensaba, mientras tanto, en que desde que qued\u00e1bamos en la zona B, a ninguno de los dos se nos ocurr\u00eda terminar el paseo en el piso de alg\u00fan cliente. No sab\u00eda si era por lo deprimente de la zona o por el cansancio de ella, pero \u00e9se no era el momento para preguntarle. Tal vez no hab\u00edamos dado con las calles indicadas todav\u00eda.<\/p>\n<p>O, pienso ahora mientras la espero, tal vez en la zona B no hay calles para ello. Supongo que por eso Monika me cit\u00f3 aqu\u00ed, en nuestro primer caf\u00e9 fuera del centro, para que volvamos a la zona A. All\u00ed viene. Al ver que ya llegu\u00e9 y que estoy aqu\u00ed sentado con mi capuccino y un pedazo de pastel, sonr\u00ede y casi siento la misma emoci\u00f3n de nuestra primera cita. Me saluda y no para de hablar, que los <i>credit<\/i> <i>points<\/i> de la maestr\u00eda, que acab\u00f3 un libro excelente sobre migraci\u00f3n en Europa. Hasta que se le acaban los temas. Estoy a punto de robarle las palabras para que por fi n lo diga y volvamos al centro. Pero espero, me llevo un pedazo de pastel a la boca.<\/p>\n<p>\u2014Estar\u00eda bien vivir en Lichtenberg&#8230; \u2014se muerde el labio como si tuviera todav\u00eda piercings\u2014. Vi un piso ayer.<\/p>\n<p>Me quedo con el bocado sin tragar. Me hab\u00eda contado que ya no pod\u00eda quedarse en los dormitorios estudiantiles, pero \u00bfcambiarse a Lichtenberg?<\/p>\n<p>\u2014Tal vez no \u2014y al decirlo recuerdo esos edificios cenicientos que sobresalen entre terrenos bald\u00edos y en este momento nos est\u00e1n rodeando.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo crees que ya es tiempo de que desarrollemos rituales como las dem\u00e1s parejas? \u2014agrega y me quita el tenedor de la mano\u2014 \u00bfNo te gustar\u00eda poder volver a los lugares que nos gustaron?<\/p>\n<p>\u2014Por supuesto \u2014contesto un poco confundido.<\/p>\n<p>Uno de los gatos del caf\u00e9 le brinca al regazo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 mono! Se acuerda de m\u00ed \u2014le rasca el ment\u00f3n\u2014 Quiero que te mudes conmigo a Lichtenberg \u2014lo dice con todas sus letras, como si fuera cualquier cosa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY nuestros paseos? \u2014no s\u00e9 si una cafeter\u00eda con gatos sea el mejor lugar para discutir el asunto.<\/p>\n<p>\u2014Los seguiremos teniendo \u2014replica\u2014. S\u00f3lo se trata de vivir juntos.<\/p>\n<p>\u2014Aj\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014Son buenos pisos \u2014toma el m\u00f3vil para mostrarme fotos\u2014. Adem\u00e1s, t\u00fa a veces te quejas de todas las cosas que pierdes en los pisos que cuidas.<\/p>\n<p>Es verdad que es un jaleo no recordar d\u00f3nde dej\u00e9 mi cepillo de dientes y que ser\u00eda pr\u00e1ctico no llevar a todas partes una mochila con una muda de ropa por si se ofrece. Le acaricio el lomo al gato.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY mis clientes de la zona A? \u00bfEst\u00e1 bien conectado? \u2014voy pensando en qu\u00e9 cosas me gustar\u00eda dejar en Lichtenberg que no necesitar\u00e9 conmigo.<\/p>\n<p>\u2014No, no. Es para que despertemos juntos. Te buscar\u00edamos un trabajo. No tiene que ser ahora, poco a poco \u2014y se ata el pelo que ya no tiene rastas\u2014.<\/p>\n<p>Cuando lo dice siento que me roban de tajo los m\u00e1s de cincuenta departamentos que he conocido.<\/p>\n<p>\u2014Poco a poco \u2014repito sin convicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Me ofrece ahora un poco de pastel. Yo preferir\u00eda que estuvi\u00e9ramos caminando. Pero ella no para de acariciar al gato. Planea paseos en la zona A. Hay muchos lugares a los que quiere ir otra vez conmigo. Todos al final van a acabar y nos regresar\u00e1n a Lichtenberg, pienso. Me doy cuenta de que ya no pasar\u00e9 las tardes en el balc\u00f3n de Cecilia, despidiendo el d\u00eda; ya no tendr\u00e9 que buscar tazas y cafetera por las ma\u00f1anas cuando me prepare el desayuno. En nuestro piso reconocer\u00e9 todo, aunque sea poco a poco. El gato se eriza y se va de su regazo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 dices? \u2014se termina mi cappuccino y sonr\u00ede.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 linda sonrisa!, pienso. En el celular hace un <i>zoom<\/i> a la fotograf\u00eda del balc\u00f3n. Uno de los gatos pasa cerca, acaricia mi pierna y se va. Monika se come el \u00faltimo pedazo de pastel, luego me abraza. Pienso en c\u00f3mo se sent\u00eda despertar y saber d\u00f3nde ha amanecido uno exactamente, si con la cabeza al norte o al sur. Pero ya no me acuerdo. Llevo a\u00f1os sin hacerlo. Berl\u00edn es una ciudad que se puede recorrer en tres a\u00f1os, dos meses y tres d\u00edas. De verdad que su sonrisa me har\u00e1 falta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy qued\u00e9 con Monika en Lichtenberg. Me cit\u00f3 hace una semana en el Katzencaf\u00e9, posiblemente el primer caf\u00e9 hipster de la zona B, fuera de la zona c\u00e9ntrica de Berl\u00edn y cuya atracci\u00f3n principal no son los cinco gatos que siempre est\u00e1n ah\u00ed, sino los pasteles de la casa. 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