{"id":16547,"date":"2021-06-22T21:09:14","date_gmt":"2021-06-22T19:09:14","guid":{"rendered":"https:\/\/stadtsprachen.de\/de\/?post_type=stsp_text&#038;p=16547"},"modified":"2021-06-22T21:09:14","modified_gmt":"2021-06-22T19:09:14","slug":"dos-ginebras-rebeca","status":"publish","type":"stsp_text","link":"https:\/\/stadtsprachen.de\/en\/text\/dos-ginebras-rebeca\/","title":{"rendered":"Dos Ginebras, Rebeca"},"content":{"rendered":"<p>Afuera, el fr\u00edo del invierno se manten\u00eda inm\u00f3vil bajo el cielo oscuro y estrellado. Un VW, modelo antiguo, con las defensas abolladas y oxidadas, se detuvo en la B\u00f6hmische Stra\u00dfe, antes de continuar su marcha. Era un auto com\u00fan y corriente en el que estaban dos personas comunes y corrientes. Aunque, a decir verdad, \u00bferan tan comunes y corrientes? El conductor era considerado un tipo atractivo, especialmente por ciertas mujeres. Algunos de sus atributos f\u00edsicos pod\u00edan apreciarse a trav\u00e9s del sucio cristal de la ventanilla, que \u00e9l mismo estaba tratando de bajar en ese momento.<\/p>\n<p>\u2212\u00a1No funciona! \u2212exclam\u00f3.<\/p>\n<p>Micky, miembro del staff permanente del Louis, restaurant ubicado a escasos doscientos metros de donde est\u00e1n reunidos los miembros del cuarteto, se volvi\u00f3 hacia su jefe:<\/p>\n<p>\u2212La ventanilla no funciona. Ayer funcionaba, y usted ha sido la \u00faltima persona que ha conducido este veh\u00edculo. La ha forzado de nuevo.<\/p>\n<p>\u2212S\u00ed \u2212respondi\u00f3 Herr Gruber, tiene raz\u00f3n. Todo lo que toco se echa a perder. Pero ahora siga conduciendo.<\/p>\n<p>Micky escrut\u00f3 la expresi\u00f3n de Herr Gruber, tratando de determinar la seriedad de la orden dada. Sonri\u00f3. Vio la cara sosegada y formal del austr\u00edaco, digno de su traje a rayas, arrugado. Era la imagen de un padre, diez a\u00f1os mayor que el camarero, quien, a su vez, estaba envejeciendo tambi\u00e9n, porque hab\u00eda pasado los cuarenta hace un tiempo que casi no recordaba.<\/p>\n<p>El porte de Herr Gruber, permit\u00eda descubrir su naturaleza profunda: hombre \u00edntegro, merecedor de toda confianza, cocinero de mucha experiencia, cuya madurez se hab\u00eda consolidado al servicio de ese ente abstracto denominado Schnitzel Cl\u00e1sica, empe\u00f1ado en hacer respetar la ley de la milanesa, para que los comensales que degustaran dicho ente pudiesen seguir viviendo terca y obstinadamente su ego\u00edsmo caracter\u00edstico. La pesada cabeza canosa de Gruber resisti\u00f3 impasible el escrutinio de Micky, pero sus ojos azul p\u00e1lido reflejaban una impaciencia reprimida.<\/p>\n<p>\u2212\u00a1Avance! \u2212dijo Gruber en tono cordial pero imperativo.<\/p>\n<p>Micky contempl\u00f3 la multitud creciente de peatones, movi\u00e9ndose incesante y apurada en direcci\u00f3n a Richardplatz. Evalu\u00f3 el comportamiento de toda esa gente y asinti\u00f3, dando su aprobaci\u00f3n. Estudi\u00f3 enseguida la hilera de casas que ten\u00eda delante y cuyas fachadas pon\u00edan de manifiesto el esplendor de \u00e9pocas pasadas en Rixdorf, el pueblo bohemio de Neuk\u00f6lln. Esta comunidad fue fundada en 1737 por los refugiados de Bohemia. Los partidarios del predicador y reformador Jan Hus, encontraron refugio en este rinc\u00f3n berlin\u00e9s hace m\u00e1s de 300 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2212Un lugar encantador, Herr Gruber. Creo que este es uno de los barrios m\u00e1s hermosos de Berl\u00edn. Tenemos a nuestro alrededor una arquitectura fascinante y bella.<\/p>\n<p>Gruber se quit\u00f3 el reloj y lo hizo oscilar ante los ojos de Micky.<\/p>\n<p>\u2212Son m\u00e1s de las diez y media, Micky. Nos est\u00e1n esperando en el restaurant. Estamos en cuarentena y al menos este fin de semana no tenemos que trabajar. Le recuerdo que el fin de semana ya ha empezado.<\/p>\n<p>Micky no respondi\u00f3. Herr Gruber suspir\u00f3.<\/p>\n<p>\u2212No deber\u00edamos encontrarnos aqu\u00ed, Micky. Nuestro lugar es un bar. Deber\u00edamos encontrarnos ah\u00ed en este momento, pidiendo nuestra primera bebida. Podr\u00eda haber empezado una historia y yo le estar\u00eda escuchando.<\/p>\n<p>Micky indic\u00f3 un caf\u00e9, clandestinamente abierto, a su derecha. Ocupaba la planta baja de un edificio antiguo. El letrero al que apuntaba el largo y recto \u00edndice de Micky dec\u00eda \u201cMal so mal so\u201d en letras elegantes, dentro de una guirnalda de hojas de hierro forjado.<\/p>\n<p>\u2212Hace a\u00f1os que no voy al \u201cMal so mal so\u201d. Supongo que todav\u00eda atrae a una clientela del barrio.<\/p>\n<p>La calma de Gruber no ced\u00eda, pero las arrugas alrededor de sus ojos se hicieron m\u00e1s profundas.<\/p>\n<p>\u2212\u00a1Cerveza! \u2212dijo pausadamente\u2212. Pero no quiero beberla ac\u00e1&#8230; Vamos enfrente, le pagar\u00e9 una ginebra, adem\u00e1s.<\/p>\n<p>La mirada de Micky se pos\u00f3 de nuevo en la multitud, que en pocos instantes se hab\u00eda duplicado y obstru\u00eda la calle. En Berl\u00edn, el tema principal segu\u00eda siendo la diversi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2212\u00a1V\u00e1monos de ac\u00e1! \u2212El codo de Gruber golpe\u00f3 un punto sensible del costado de Micky. Esto no nos incumbe. Las multitudes son para an\u00e1lisis sociol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>\u2212\u00bfAn\u00e1lisis sociol\u00f3gicos? \u2212pregunt\u00f3 con cortes\u00eda.<\/p>\n<p>Gruber no ten\u00eda ning\u00fan deseo de entrar en detalles sobre el asunto y respondi\u00f3 brevemente, ayud\u00e1ndose con un movimiento de la mano:<\/p>\n<p>\u2212S\u00ed \u2212dijo, se llama as\u00ed. Por \u00faltima vez, Micky, v\u00e1monos mientras todav\u00eda podamos hacerlo. Los dientes regulares pero ligeramente protuberantes de Micky quedaron a la vista. Estacion\u00f3 el veh\u00edculo y descendi\u00f3.<\/p>\n<p>\u2212Un instante, Herr Gruber. Ahora regreso.<\/p>\n<p>Micky se abri\u00f3 paso hasta el Sp\u00e4ti. Desapareci\u00f3 un momento de la vista de todos los presentes. Tuvo que sumergirse para evitar el furioso ataque del palo de un hombre que se ahogaba debido a la mala digesti\u00f3n de una docena de salchichas. El palo era una muleta. Micky se dirigi\u00f3 a un vecino, que lo hab\u00eda seguido.<\/p>\n<p>\u2212\u00bfEs inv\u00e1lido el tipo?<\/p>\n<p>\u2212S\u00ed \u2212es inv\u00e1lido. As\u00ed parece.<\/p>\n<p>El due\u00f1o del Sp\u00e4ti sonri\u00f3 diligentemente. Era de peque\u00f1a estatura. Micky tuvo que agacharse para preguntarle explicaciones complementarias.<\/p>\n<p>\u2212Quiero que me explique por favor la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u201cSp\u00e4timan\u201d empez\u00f3 a hablar, obediente y sumiso. Sin embargo, la mayor parte de sus palabras se perdi\u00f3 entre los gritos de la multitud. Micky frunci\u00f3 el ce\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2212D\u00edgame \u2212\u00bfC\u00f3mo ha empezado todo esto?<\/p>\n<p>El tipo del Sp\u00e4ti trat\u00f3 de dar un paso atr\u00e1s, pero la masa compacta de gente lo empuj\u00f3 de nuevo contra el pecho de Micky. Repiti\u00f3 su explicaci\u00f3n, gritando y abreviando sus palabras. Micky hab\u00eda entendido. Ten\u00eda ahora una visi\u00f3n precisa de lo ocurrido. Orden\u00f3 los hechos:<\/p>\n<p>Hans ten\u00eda ansiedad oral. Fue hasta el quiosco (el Sp\u00e4ti) de abajo a comerse una salchicha. Esa una se convirti\u00f3 en una docena. La muleta la hab\u00eda encontrado en la basura y le pareci\u00f3 gracioso renguear hasta el Sp\u00e4ti. Algunos borrachos, al verlo, estaban molest\u00e1ndole e impidi\u00e9ndole llegar al quiosco. Hans se defendi\u00f3 y atac\u00f3 con la muleta, cayendo con fuerza en el lugar donde unos segundos antes se hallaban un gordo vestido de cuero, un viejo en pijama y una mujer joven que chillaba y todos vitoreaban a Hans,\u00a0 el rengo que daba cuenta de una docena de salchichas con K\u00e9tchup. Hab\u00eda tambi\u00e9n un perro.<\/p>\n<p>Micky intent\u00f3 reanimar a Hans. Necesitaba hacer algo, ocuparse de algo, a fin de colmar el vac\u00edo de ese fin de semana que estaba empezando. Al tocar el charco en que Hans se hallaba, se imagin\u00f3 una sensaci\u00f3n de humedad y de suciedad. Un preservativo se le enrosc\u00f3 en un dedo. Un peri\u00f3dico reblandecido por el agua le pas\u00f3 muy cerca de la boca. Una planta azul verdusco se le adhiri\u00f3 a las mu\u00f1ecas. Maldijo, y con un movimiento en\u00e9rgico y r\u00e1pido de la mano se liber\u00f3 del preservativo: El peri\u00f3dico sigui\u00f3 flotando.<\/p>\n<p>Mientras continuaba agachado, su cuerpo hab\u00eda girado y ahora no ve\u00eda a Hans ni al due\u00f1o del Sp\u00e4tkauf, sino \u00fanicamente una fila de piernas que pertenec\u00edan a un grupo de espectadores, sentados en orden perfecto, uno al lado del otro, en un \u00e1rbol doblado por la edad y suspendido sobre la vereda. Los ojos del p\u00fablico le eran hostiles. Micky respir\u00f3.<\/p>\n<p>Micky se volvi\u00f3 y vio una cabeza calva y una mano rosada. Hans lo mir\u00f3 con los ojos inyectados. De su boca espumajosa sali\u00f3 una burbuja, un cuerpo cil\u00edndrico, algo que era muy diferente de la simple saliva de un esputo, porque no revent\u00f3: se desprendi\u00f3 de los labios protuberantes de Hans y se alej\u00f3 como flotando. La muleta hab\u00eda sido levantada nuevamente, lista a golpear. Micky abri\u00f3 los brazos y fue hacia atr\u00e1s. La muleta cay\u00f3 con fuerza y fue de nuevo levantada.<\/p>\n<p>Gruber hab\u00eda visto lo suficiente. Fastidiado por los cuerpos que lo empujaban y ensordecido por las voces roncas que vociferaban, se abri\u00f3 paso, alej\u00e1ndose de la multitud.<\/p>\n<p>Encontr\u00f3 un carro del Lidl abandonado, asegurado a un \u00e1rbol por medio de una cadena. Se subi\u00f3 encima con mucho cuidado, para no hacerlo volcar. Fuera del tumulto, admir\u00f3 la vista: un cuadro perfecto, formado por la plaza, las calles laterales y el \u00e1rbol doblado: Gruber apart\u00f3 de ah\u00ed los ojos. El espect\u00e1culo pod\u00eda ser interesante, pero no le gustaban esos movimientos faltos de armon\u00eda. Prefer\u00eda observar lo que se extend\u00eda m\u00e1s all\u00e1: Por un lado, estar\u00eda Karl Marx Stra\u00dfe, por el otro las calles lo llevar\u00edan la estaci\u00f3n de trenes de\u00a0 Sonnenallee. Gruber pens\u00f3 que la escena le era conocida y busc\u00f3 en la mente las asociaciones que le permitir\u00edan identificarla. La respuesta deseada apareci\u00f3 de inmediato. Vio n\u00edtidamente en sus recuerdos, cuando a\u00fan no ten\u00eda el viejo VW, los viajes en tren hasta llegar al Louis.<\/p>\n<p>Gruber alz\u00f3 la vista. Iba a suspirar cuando el balanceo del carro del Lidl le oblig\u00f3\u00a0 a efectuar una maniobra forzada a fin de no perder el equilibrio. Una anciana se hab\u00eda subido al changuito de la compra. Era una mujer de fea apariencia cuyo cuerpo terminaba en una cabeza reluciente, salpicada de mechones de cabello cano lacio. Lo mir\u00f3 con los ojos acuosos, casi cerrados por la hinchaz\u00f3n de los sacos conjuntivales. Los dientes le rechinaron cuando habl\u00f3:<\/p>\n<p>\u2212\u00bfNo es espantoso? S\u00ed, es espantoso. El hombre que est\u00e1 ah\u00ed, en el charco de agua se parece a un vecino m\u00edo. Un vecino que no ha hecho nada malo. No es pecado emborracharse. Ped\u00ed una cerveza, y el tipo que se parece a mi vecino fue a buscarla y se cay\u00f3. Se le escap\u00f3 la muleta y rompi\u00f3 los vasos. Los otros y yo nos levantamos para ayudar al tipo que se parece a mi vecino y salvar la cerveza. Pero el hombre se cay\u00f3 nuevamente.<\/p>\n<p>La mujer hizo rechinar los dientes, alegremente. Se volv\u00eda a mirar a Gruber, admirando las tersas mejillas sonrosadas de \u00e9ste, que le ca\u00edan flojamente sobre la p\u00e1lida mand\u00edbula. Ansiosa de aumentar el contacto, le dio una palmada en el muslo. El changuito del Lidl se tambale\u00f3.<\/p>\n<p>\u2212Cuidado, se\u00f1ora.<\/p>\n<p>\u2212Pobre tipo. No, no se lo merece.<\/p>\n<p>En ese momento, dos polic\u00edas estaban empujando a Hans para hacerlo levantar del charco en que segu\u00eda apoltronado. Gruber se baj\u00f3 del carro del Lidl y observ\u00f3 a Hans. Uno de los polic\u00edas, entretanto, hab\u00eda estacionado frente al quiosco-Sp\u00e4ti el patrullero. La multitud se les acerc\u00f3, pero fue contenida por varios polic\u00edas que descendieron de una furgoneta. Hans, aliviado al sentirse nuevamente sobre sus pies y estimulado por las voces y caras amigables de la gente a su alrededor, le propin\u00f3 un manotazo en la gorra a uno de los servidores del orden. La multitud lo ovacion\u00f3 y los polic\u00edas se apresuraron a calmar a esa multitud con t\u00e9rminos amables y ademanes de buena voluntad.<\/p>\n<p>\u2212Extra\u00f1o individuo -dijo Micky-. Hac\u00eda salir globos de la boca. Como los chicles, pero no eran chicles.<\/p>\n<p>Gruber entr\u00f3 al \u201cMal so mal so\u201d. Micky se qued\u00f3 fuera a observar un ciclista. Era un se\u00f1or de complexi\u00f3n delgada, con una larga y abundante cabellera y vestido con una campera inflable y un casco pasado de moda. La bicicleta era nueva, pero un pedal torcido tocaba la protecci\u00f3n met\u00e1lica de la cadena, produciendo un sonido seco y mon\u00f3tono.<\/p>\n<p>Micky entr\u00f3 al bar.<\/p>\n<p>\u2212La casa invita, se\u00f1ores -dijo-. Me llamo Rebeca.<\/p>\n<p>Una joven apareci\u00f3 detr\u00e1s de la barra.<\/p>\n<p>\u2212\u00bfRebeca? \u2212le pregunt\u00f3 Gruber.<\/p>\n<p>\u2212Rebeca, a sus \u00f3rdenes. \u00bfQu\u00e9 desean beber nuestros invitados? \u00bfWhisky triple con una gota de co\u00f1ac? \u00bfCon hielo y crema batida? D\u00edganme sus deseos por favor.<\/p>\n<p>Los labios de Gruber hicieron un gesto elocuente.<\/p>\n<p>\u2212Dos ginebras, Rebeca.<\/p>\n<p>Nota del autor: SP\u00c4TI: Abreviatura de Sp\u00e4tkauf. Tienda donde se puede comprar m\u00e1s tarde que el cierre habitual de los comercios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Afuera, el fr\u00edo del invierno se manten\u00eda inm\u00f3vil bajo el cielo oscuro y estrellado. Un VW, modelo antiguo, con las defensas abolladas y oxidadas, se detuvo en la B\u00f6hmische Stra\u00dfe, antes de continuar su marcha. Era un auto com\u00fan y corriente en el que estaban dos personas comunes y corrientes. 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